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@CARLOSLGUERRERO

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Chivas no pudo

Fue un Guadalajara distinto. ¿Dónde quedó el de la fase de Cuartos de Final? Esta vez no tuvo enfrente al América para encontrar esa dosis tan necesaria de motivación para cuando los argumentos no alcanzan y esta vez estuvo enfrente el León, que, desde hace varios torneos, es el equipo con mejor juego colectivo.

Se combinaron ambos aspectos para que Chivas no brillara como lo hizo durante lapsos importantes en la fase anterior. León es mucha pieza y Ambriz un buen técnico que supo generar la estrategia perfecta para cortarle los circuitos a Antuna y a Calderón. "Chicote" basa su juego en la tremenda capacidad que tiene para esperar la jugada en lugar de acompañarla. Tiene un sentido avanzado de posicionamiento. Sabe cuándo desmarcarse para encontrar el espacio para repartir genialidades o para disparar a puerta. Pues León le apagó el switch.

Uriel Antuna, otra de las llaves principales en el eje de ataque, fue llevado al juego mental. Lo desesperaron al grado de tomar malas decisiones. Excesivamente revolucionado y sin la suficiente precisión cuando tenía para encarar. Así que Oribe vio reducidas sus posibilidades de tener balones de sobra.

Lo de León es digno de análisis. La jugada del gol estuvo precedida de más de 20 toques de pelota. Nada nuevo. Suele hacerlo así. Es parte de su estilo y de una fórmula probada. León marea a los adversarios, los nubla, les genera espasmos y los confunde. Cuando el rival entiende por dónde va el avance, las piernas ya no alcanzan y es ahí donde jugadores como Campbell, Meneses y Mena aparecen para detonar con asistencias perfectas.

León tiene el gol repartido. Tremenda virtud colectiva para no depender de un solo futbolista. Cuántos equipos quisieran un delantero con la frialdad para definir como la del lateral Fernando Navarro. Y cuántos equipos no quisieran el buen trato de balón como el que le dan desde el fondo los colombianos Barreiro, Mosquera y Tesillo.

Digamos que, León tiene creación desde su muro defensivo. Que desde ahí ponen a hervir la pócima que envenena rivales. Toque, toque y más toque hasta que Tesillo encuentra el espacio para dar la salida precisa ante los movimientos de sus sedientos atacantes.

Lo que sería de este equipo si aún estuviera Boselli o el propio Macías. Ni Gigliotti ni Sosa son nueves consagrados.

Parece que la aguja se inclina a favor del León. El empate, mientras no sea a dos tantos o más, le basta para estar en la Final. Luce favorito aunque su banca no es tan poderosa. Tiene el once justo.

Chivas tiene mejor banca, pero un once con pinzas por tantas lesiones.

Para dejar fuera al León tendrán que aparecer las individualidades, la magia de Vucetich y hasta la infalible estrategia de Calderón con su "Chi... ¡´*^ su madr, a ver qué sale". En la guerra y en el amor, todo se vale.