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@CARLOSLGUERRERO

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Pumas se disfrazó de fantasma

Qué difícil hacer a un lado el macabro momento de Cruz Azul para darle cabida a la heroica hazaña de Pumas. Y es que, seamos sinceros, en las charlas entre amigos y en la conversación digital, se habla más del abrupto e inesperado fracaso cementero que de la gesta universitaria. ¿Será que lo malo "vende más" en realidad? ¿Será que el morbo y la burla son más grandes y fuertes que el reconocimiento a lo bueno?

El hecho es que me he topado con más gente que opina de Cruz Azul que aficionados de Pumas que destaquen lo hecho por su equipo.

Por eso es que prefiero dedicar hoy estas líneas al cuadro felino. Ya habrá tiempo de analizar con cabeza fría el Mundo Azul que parece no encontrar suficientes razones para explicar lo sucedido. Un planeta que sigue siendo rechazado por el mismo universo. ¿Maldición? No. Incapacidad simplemente.

Hablemos de Pumas, el equipo número 12 en cuanto a valor de nómina de toda la Liga MX (26.7 millones de euros), que aparece por debajo de escuadras como Atlas y San Luis y que fue capaz de llegar a la Final cuando algunos (me incluyo) pretendíamos leer su acta de defunción tras la goleada en la ida.

Mientras Pumas "callaba bocas" jornada a jornada, consolidaba (sin que nos diéramos cuenta) una red impenetrable e irrompible de fortalecimiento interno. No será el mejor plantel pero es el más unido. No tendrán los reflectores de los otros tres grandes, pero tampoco los necesitan para subsistir.

No hubo analista que no planteara la posibilidad de que en algún momento de la Fase Regular, Pumas se caería como si todo aquello fuera una farsa o una noble casualidad. Que la plantilla no le iba a alcanzar, que su banca era insuficiente y que la poca experiencia de Lillini le cobraría factura en cualquier parte del torneo. Palabras que cobraron fuerza luego de la estrepitosa zarandeada en el primer episodio ante Cruz Azul.

Nadie contaba con el espíritu puma. Ese que se antepone cuando el futbol no alcanza, ese que brilla e ilumina el camino cuando éste se torna tenue. Aprendieron tan bien la lección en la ida que le devolvieron la misma cucharada a quien estaba plácidamente empachado de confianza.

Pumas fue inteligente. Llevó a un terreno hostil a Cruz Azul. Le puso clavos en el camino y cambió la autopista por una terracería para que el bólido que venía de hacer cuatro no alcanzara máximas velocidades. Lillini supo llevarlos a un juego mental. Les generó pánico escénico. Cada jugador de Pumas se disfrazó de fantasma. De esos que han perseguido a la Máquina por más de 20 años.

No sé si a Pumas le alcance para llevarse el campeonato. Y no podemos aventurarnos a decir que hasta ahí llegaron. Hay algo que desconocemos. Algo que existe pero que no lo vemos. En Ciudad Universitaria se esconde un secreto capaz de provocar hazañas impensadas.