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@CARLOSLGUERRERO

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Histórico entre los históricos

Si León fuera aquel joven de Sexto de Primaria, sería el alumno aplicado que recibiría todos los honores al término del curso. El más destacado, el de mejor promedio y el de reluciente boleta por tan sobresalientes calificaciones mes a mes. El del uniforme impecable y el de los zapatos más lustrosos. Vaya, el más estudioso que le arrebataría la medalla de excelencia al resto de los compañeros.

Mérito al mejor. León se ha distinguido en los últimos cursos como el mejor de todo el futbol mexicano. El que desde hace tiempo mejor domina un sistema. El que ha generado su propio sello con el paso de los torneos. El que al final de cada jugada coloca una "MR" como advertencia de marca registrada. Nadie puede hacer uso de ella. Sólo León la conoce, la establece y la ejecuta con semejante perfección.

Duro golpe al sistema de competencia y severo mazazo para las voces críticas que se flagelaban porque el nuevo formato -con el regreso del Repechaje- abría de par en par las puertas a la mediocridad sin entender que la lacerada industria requería de más partidos para recuperar algo de lo perdido con la cancelación del anterior torneo.

Al final, terminó siendo campeón el número uno. Justicia deportiva por donde se le vea y un sorbo de exquisito café para los románticos que añoran los viejos tiempos sin Liguillas.

León recuperó la memoria que extravió por momentos ante el Puebla en los Cuartos de Final y en la ida frente a Pumas. Entendió que si volvían a desarticular su Plan A, corrían el riesgo de caer a falta de un Plan B que pudiera sacarlos del apuro. Tan dominante de su estilo que, cuando le quitaron la pelota se sintió desprotegido e indefenso. León con tanto aplomo y personalidad para declamar en el escenario, supo que cantar no era lo suyo. Y retomó los conceptos.

Nada que recriminarle a Pumas. Se pensaba lo peor cuando Michel anunció 48 horas antes del torneo que se marcharía. Imaginábamos que una hecatombe arrasaría con los universitarios.

Aún con la derrota, Pumas ha ganado. Recuperó brillo, generó certeza y fortaleció su espíritu de competencia. Reencontró la esencia que había perdido.

León alcanza un octavo título que lo coloca en una mesa especial para la noche de gala. La mesa de los históricos. Al León no le interesan los sitios reservados para los grandes. Hay algo más importante que la grandeza y eso se llama historia. Y es ahí donde León puede darse el lujo de caminar con la cabeza levantada y un juego de llaves en su poder.

Ganó el futbol, ganó el futbol poesía, ganó un clásico. Ganó el estilo que más cuida las formas, el que entiende los tiempos y el que más respeta a la pelota. Futbol hecho a mano, artesanal y de procesos cuidadosos.

León resultó un estudiante de diez. Alumno con sapiencia de maestro. Maestro con disfraz de alumno.