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@CARLOSLGUERRERO

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El dos del mundo

Que le faltó empuje, agresividad y presencia a la ofensiva. Que no jugaron a nada, que se intimidó, que no tuvo más que una opción clara. Que fue el mismo equipo "ratonero" de siempre, que no disparó al marco, que no aparecieron sus figuras. Que hubo robo, que era mano.

Algunos de los estériles comentarios que desataron la discusión al final del juego en la jungla digital.

Partamos de algo: Tigres enfrentó a Bayern Munich, el mejor equipo del planeta en la actualidad. Pero percibo que se le está juzgando como si hubiera perdido frente a Bravos de Juárez, Cruz Azul, Puebla o cualquier otro de la Liga MX.

"¡Cómo es posible que hayan jugado así de mal!".

¿En verdad creían que medirse ante el Bayern Munich era sólo cuestión de plantarse y "echarle ganas" como comúnmente se dice? Se jugaban la posibilidad de alcanzar un sextete. Para ellos el título era una obligación.

"Es que les faltó jugar de tú a tú".

Claro, qué fácil es opinar desde la comodidad del sofá sin razonar que de haber jugado así, la derrota habría sido de escándalo. No olviden que este mismo equipo le propinó al todopoderoso Barcelona una macabra, estrepitosa e histórica goleada de 8-2 en agosto pasado. Sí, ocho goles con todo y Messi quien terminó más desencajado y pálido que nunca.

Por momentos siento que hay quienes no tienen la más remota idea de quién es Bayern Munich y quiénes juegan ahí. Que uno solo de sus jugadores puede valer lo que vale toda la plantilla felina.

No se puede etiquetar de decepcionante la derrota de Tigres. Simplemente terminó sucediendo lo esperado y no sucedió lo deseado. Así de simple.

El perder estaba dentro del presupuesto. Era lo más lógico que podía pasar y lo más cercano a la realidad. Ningún jugador de Tigres sería hoy titular con los bávaros. La diferencia de planteles es abismal.

A Tigres le alcanzó para competir, para mantener el cero en el primer tiempo y para no ser exhibido. Punto. Su maquinaria no dio para más porque haya faltado calidad en las piezas; no dio porque enfrente estaba una más poderosa y mejor aceitada.

Tigres en la derrota ha ganado prestigio, certeza, credibilidad, renombre y trascendencia. Ha ganado popularidad y algo de enemistad. Puntos esenciales para seguir construyendo su propia grandeza. Nada mal.

También sale fortalecida la rivalidad entre equipos regios, ésa que le hace tanto bien a futbol mexicano. Se suma otro episodio al largo libro de comparaciones que los motiva a seguir esforzándose.

Tigres puede volver a México con la frente en alto y eso que no comparto aquello de las derrotas dignas, pero sí comprendo aquello respecto a las derrotas lógicas. Para eso alcanzó. No hay que darle tantas vueltas al asunto.

Ni el futbol mexicano crecerá con el segundo lugar ni tampoco bajará su calidad porque Tigres no salió campeón. Tigres nos hizo disfrutar, debatir y soñar. Hasta ahí.

A lo que sigue.