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@CARLOSLGUERRERO

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El mejor por mucho es...

En un futbol mexicano etiquetado como irregular, inconsistente, competitivo, competitivo "a la mala" y sorpresivo (por el estigma de que cualquiera le gana a cualquiera), resulta sumamente positivo que un equipo sea capaz de ligar seis triunfos de manera consecutiva.

Cifra que catapulta y que genera suficiente margen de maniobra para lo que sea. Un colchón inflable, una escalera de bomberos para cualquier emergencia.

Cruz Azul comienza a devorarse el campeonato. Quién lo hubiera imaginado. Luego de iniciar con dos descalabros, ahora presume seis triunfos al hilo (Pachuca, Querétaro, Necaxa, Tigres, Toluca y León).

Pero seríamos tremendamente injustos si sólo basáramos su momento al nicho de los números. Cruz Azul juega bien, lo hace casi por nota. Agrada, sabe establecer condiciones, confunde rivales, se le forma y está muy cercano a tener un estilo definido. Se sabe a qué juega. Y eso, por obvio que se escuche, no cualquiera.

Agreguemos que todavía se arrastra una inercia positiva del torneo anterior, que aún hay rasgos futbolísticos que ya sobresalían desde los tiempos de Siboldi pero ahora, con otros factores como la combatividad y la intensidad inyectados por Juan Reynoso. El técnico peruano ha fortalecido esa parte, la ha mejorado y ha impuesto nuevas condiciones tácticas que hacen de este Cruz Azul, un equipo aún más atractivo.

Observen los partidos de los cementeros con detenimiento. Hay algo muy perceptible. Cruz Azul es intenso desde el minuto uno y se mantiene así hasta el silbatazo final. La mayoría de los jugadores están por encima de su nivel promedio. Digamos que están parejos todos, que no hay picos marcados en las escalas de rendimiento y que no hay uno solo que desentone. Los once responden y los que vienen de banca también.

Otro factor fundamental - y creo yo el más importante - respecto al Cruz Azul de Siboldi, es la repartición del gol.

El torneo pasado sucedía que si "Cabecita" Rodríguez no salía inspirado y no marcaba gol, Cruz Azul no ganaba o inclusive no sumaba un solo punto. Si no era el uruguayo, no había alguien tan trascendente en la cancha que hiciera la labor para sacar el resultado.

Hoy, la ofensiva está repartida. Si Rodríguez no aparece, la tarea la hacen Orbelín Pineda, Elías Hernández, Luis Romo, Roberto Alvarado, "Pol" Fernández viniendo de cambio, zagueros como Adrián Aldrete o Juan Escobar y hasta Bryan Angulo que con escasos 60 minutos jugados en el torneo, ya también aportó un gol.

Y después de todo esto, la pregunta del millón: ¿Será entonces ésta "la buena" para Cruz Azul? Imposible de responder. Cuando más parecía ser "la buena" no lo fue. Sabemos todos lo que pasó.

Preferiblemente que la afición espere, que sea paciente (más) y que mejor disfruten partido a partido del equipo que es por mucho, el que mejor juega de todo el torneo.