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@CARLOSLGUERRERO

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Todavía no hay podio

Debemos ser extremadamente cuidadosos. Colgarle medallas desde ahora a la Selección Mexicana Sub 23 que disputa el Preolímpico, resulta ocioso, innecesario y peligroso.

Más allá de la solidez y la calidad que el equipo de Jaime Lozano ha mostrado hasta ahora, no podemos aventurarnos a hablar de que habrá una hazaña tipo Londres 2012.

No hay nada que celebrar aún. Los rivales no han sido parámetro para saber exactamente en dónde se encontraría ubicado este combinado a nivel internacional.

Nadie niega que es una Selección que tiene buenos futbolistas, que muchos son de la Mayor, que es una generación que ilusiona y que, inclusive, algunos están en mejor forma que varios de los consolidados de Martino. Pero hasta ahí. Debemos ir con calma.

República Dominicana está a años luz de ser un equipo que pueda generar resistencia y competencia. Descartémoslo como examen. Igual a Costa Rica. Que, aunque cuenta con más experiencia y rodaje, mostró grotescas carencias y una notable falta de determinación en un juego que era clave para ellos.

México además, está jugando como local, bajo un entorno favorable y un cobijo que no deja de perseguirnos y confundirnos.

No dudo que se consiga el boleto a Tokio. Pero de ahí a pensar que ya está la medalla asegurada porque a simple vista observamos un trabuco generador de una considerable cantidad de buenas jugadas (algunas casi de videojuego), no significa que con dos partidos el podio sea nuestro.

Córdova sigue siendo el jugador que más ilusión provoca. Tiene un marcado talento, es pensante en la cancha y se le ve cada día más maduro en muchos aspectos. Dirán que su nuevo corte de pelo (ahora sin una reluciente melena) es un detalle no menor que habla de la madurez que intenta alcanzar. Es el reflejo de que su mente no pretende enturbiarse con distractores que no le llevarán a ningún sitio.

Lo de Charly Rodríguez sigue siendo notable. Un joven que juega como si tuviera 33 años, al menos cinco equipos y diez entrenadores en su trayectoria. Cambia los ritmos, recupera y distribuye. Hace fácil el juego.

Córdova y Rodríguez tienen todo para brillar en la Preolímpica y en la Mayor, con Lozano y Martino, con América y Rayados, con Solari y Aguirre.

Antuna cuando está cómodo produce, cuando los espacios son grandes y las marcas poco férreas. Vega como nueve engañoso también luce. Es cuestión de que maduren, se distraigan menos y sean capaces de no dejarse llevar por toda la turbulencia de su club y todo lo que hay alrededor de ella. Están a tiempo.

¿Emocionarnos? Todavía no. Ilusionarnos, puede ser. Ojalá todo fuera tan fácil como jugar ante República Dominicana y sobre todo, en campo propio.

Luego terminamos siendo el Cruz Azul en los partidos importantes. Recuerden que de amistosos y partidos "concacafquianos" somos campeones del mundo.