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@CARLOSLGUERRERO

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Para enmarcar

Todavía recuerdo cuando Yon de Luisa, con lujo de detalle, me platicó sobre el largo proceso al que sometieron a la Dirección de Selecciones Nacionales para tomar una decisión sobre quién debía quedar al frente de la Mayor tras la salida de Juan Carlos Osorio.

Me consta que fueron meticulosos y, sobre todo, muy estudiosos con la toma de la decisión.

Luego de descartar personajes que iban desde entrenadores nacionales hasta algunos internacionales y mundialistas, analizaron hasta el cansancio los pros y contras de fichar a Gerardo Martino.

No sólo fue el amplio portafolios del técnico argentino lo que hizo decantar a nuestros dirigentes, sino la capacidad del entrenador para fungir, además de técnico, como un chaleco anti balas para proteger todo aquello que tenga que ver con la imagen de la Federación Mexicana de Futbol.

No le teme a los cuestionamientos y es capaz de meterse al fuego cruzado. La declaración que recientemente dio en relación al tan manoseado caso Carlos Vela, fue una respuesta que si fuera fotografía, tendría que estar enmarcada. Fue perfecta, precisa y certera.

Suele responder tan bien Martino que cualquiera podría pensar que la lista de preguntas de los reporteros la tiene con antelación y que junto con una maquinaria de especialistas de la comunicación, eligen las palabras correctas para que éstas no tengan cabida ni a la tergiversación, ni a la interpretación.

Pero no, al "Tata" nadie le da por adelantado nada para que mastique las preguntas. De su ronco pecho salen las respuestas con una facilidad asombrosa. Dirigió a Argentina, dirigió al Barcelona. Qué más universidad se le puede pedir en este aspecto.

En pocas palabras, no le cerró las puertas a Carlos Vela, reafirma que el propio Vela es quien desde hace tiempo las cerró. Que ventanas a medias no funcionan para ver un panorama claro. Que se está o no se está y que él no concibe medias tientas.

El "Tata" no raspó ni lastimó a Vela. No lo ensució siquiera. Mucho menos lo pisoteó o le dio un portazo en la frente. Fue tan claro que inclusive, le alcanzó para deslindarse como un jefe inmediato de Jaime Lozano.

Aplaudo una vez más a Martino. No sé hasta dónde vayamos a llegar, pero me queda claro que Yon de Luisa, Torrado, Hierro y demás, respiran tranquilos cada vez que debe aparecer en escena el seleccionador nacional.

Con Martino, el tema de la comunicación genera paz a la interna. Algo que no sucedía en los tiempos de La Volpe, Sven, Aguirre, "Chepo", Herrera y Osorio.

Por cierto, dejemos ya de flagelarnos con el caso Carlos Vela. Seguir aferrándonos a su estado de ánimo para ver si tiene o no antojo de una convocatoria no nos llevará a ningún lado. Obstinarnos en que vuelva Vela o en que Hernández debe ser llamado por trayectoria, números y jerarquía -sin importar actualidad - puede resultar peligroso.