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@CARLOSLGUERRERO

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3 min
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¡Qué poca, Chivas!

Se nota a simple vista la falta de autoridad al interior del equipo más popular del país. Chivas transita por un camino de anarquía total. Todos hacen lo que quieren y cuando deben hacer algo (por ejemplo en la cancha), no hacen absolutamente nada. En los días de partido se pasean como lo harían por las noches buscando la mejor de las fiestas. Arrastran con total desparpajo el prestigio de una valiosa camiseta.

Quienes hoy juegan en el Club Deportivo Guadalajara no saben dónde están parados ni a qué equipo representan. O de plano no les importa. Han corrido entrenadores, les han hecho la vida imposible. Les dan lo que piden, ¿y? Nada.

Chivas es ese joven rebelde que hace caso omiso a todo. Que no entiende de disciplina ni de esfuerzo y peor aún, que no escucha.

Una madre ya lo hubiera arreglado todo desde hace tiempo. Con una frase, con un refrán, con un amague o con algún tipo de correctivo. Una madre les hubiera leído la cartilla, les hubiera advertido que ni una más; que no permitiría otro fallo y que se atuvieran a las consecuencias en caso de reincidir en malas conductas o pobres resultados.

En Chivas ha faltado esa voz respetada y querida pero que en cuestión de segundos se convierte en esa voz sabia y llena de jerarquía, en esa sublime voz de máxima autoridad que emerge cuando algo se ha dejado de hacer o cuando algo se ha hecho mal.

Sinceramente no concibo cómo es que un equipo con tanta historia, con tanta prosapia y con tanto abolengo, cada vez esté peor.

Imaginen que lo sucedido en Chivas pasara con América. ¡El escándalo que sería! Pero no, con Chivas nada pasa, todo se perdona y se solapa. Unos cuantos días de aparente enojo, rencor, frustración y hasta ahí.

El pico más alto del Guadalajara en el torneo fue el octavo lugar. Y se dio en la jornada uno. A partir de la fecha dos, siempre del lugar nueve para abajo. Aún así el sistema de competencia le permitió tener en sus manos la posibilidad de enderezar el rumbo y de recuperar algo de lo perdido. Pero no, fue más fácil ensuciar la camiseta sin al menos sudarla.

¿Quién pondrá el grito? ¿Quién levantará la voz para que esto se resuelva?

No hay un bastión que genere el orden, la estrategia y el amor por una camiseta. Lo que es no tener madre, Chivas.

EN LO DICHO

Si había una oportunidad histórica para el Atlas, era justamente en la reclasificación ante los Tigres más deprimidos de los últimos tiempos. Los rojinegros entendieron que era ahora cuando podían dar ese salto y aprovechar que muchos felinos lo que más deseaban era subirse a un avión cuanto antes para comenzar a vacacionar.

Por cierto, muy decepcionado de los aficionados felinos que hablan pestes del "Tuca" después de que los puso en el mapa por una década. Hasta de ser el quinto grande hablaron en su momento. Qué poca memoria.