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@CARLOSLGUERRERO

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No es lo mejor, pero es algo

Siempre que aparezca el nombre de un futbolista mexicano en alguna transacción para que emigre al futbol europeo, debe ser motivo de satisfacción. Claro que todos quisiéramos que los clubes de destino fueran de mucha mayor jerarquía.

Lamentablemente es lo qué hay y es para lo que alcanza.

Aunque nos duela aceptarlo, la etiqueta del jugador mexicano no reúne suficientes números en su código de barras como para que equipos poderosos y grandes apuesten por los nuestros salvo contadas excepciones.

A estas alturas, tenemos que estar acostumbrados a que primero deben pagar derecho de piso en equipos de menor rango. Ya si en ellos destacan realmente, la percepción puede cambiar. Es el precio que debe pagar el jugador mexicano. Tenemos una desventaja histórica. Nuestros pasaportes no dicen Uruguay, Argentina o Brasil por más que tengamos las piernas. En el sudamericano se confía a ciegas; en el mexicano no.

Y también son muchos los factores que entran en juego más allá de la calidad que siempre será el tema preponderante. La parte económica y el costo que se les coloca como precio de salida resultan, no inalcanzables, pero sí ruidosos para el mercado europeo, donde los buscadores de talento prefieren irse "a la segura". Al mexicano no le apuestan.

Siempre he creído que la única vía para que el futbol mexicano crezca a nivel de Selección es que exista un buen cúmulo de jugadores en clubes importantes, en Ligas top y que dentro de sus clubes sean trascendentes. Que sean titulares, que marquen diferencia, que roben portadas, que acaparen la atención y estén en constante conversación.

El crecimiento de nuestro balompié no depende de un entrenador. Hemos probado con infinitos tipos de perfiles y nos hemos quedado donde mismo.

Espero que a José Juan Macías le vaya bien en su nueva aventura. Por fin ha logrado una de sus metas. O al menos ha dado el primer gran paso para ir en busca de ellas.

De esas cosas raras que tiene el futbol, JJ se va en uno de sus momentos más lúgubres y complicados. El 2019 cuando tuvo su mejor año parece ya lejano. Los últimos meses con el Guadalajara ya no la pasaba bien. Jugaba como si no lo disfrutara.

Tan marcada fue su baja en el rendimiento individual que hoy no tiene un lugar seguro en el once que nos representará en Juegos Olímpicos. Jaime Lozano sigue sin definir qué hacer con Macías. Llevarlo, recuperarlo, aprovechar el envión anímico que puede originarle el hecho de irse a Europa o darle la oportunidad a algún otro joven que atraviese un mejor instante.

Si yo fuera Lozano, lo llevaba. Calidad la tiene Macías. Es un extraordinario futbolista. Sus dotes técnicos y sus movimientos inteligentes son de un jugador de 30 años.

Espero puedan recuperarlo y que sea Getafe (puesto 15 de la última tabla general), el trampolín que lo lleve pronto a otro sitio de mayor privilegio. Sólo así creceremos.