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@CARLOSLGUERRERO

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3 min
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Dejen en paz a Messi y CR7

Cuando alguien hable mal de ti, piensa que la gente habla pestes hasta de los personajes más legendarios, entrañables, auténticos, exitosos y ganadores de la historia. Siempre existirán esas voces que emanan odio porque simplemente no conciben que tú lograste lo que ellos siempre desearon pero que jamás lograron.

Algunos le llaman envidia, otros le dicen resentimiento.

Como sea, está claro que a este mundo venimos para ser destrozados. Aunque sea verbalmente. Estamos para ser pisoteados.

La descalificación, el descrédito y el insulto, son las armas predilectas de quien está embriagado de rencor. El éxito duele y mucho, siempre que éste sea ajeno.

¿Cómo es que, quien dice amar el futbol puede sentir un enorme regocijo al ver derrotado a Cristiano Ronaldo? ¿Cómo es que uno de los más grandes entre los grandes es un constante muro de críticas y burlas? ¿Cómo es que el más constante y perseverante de los futbolistas en la actualidad puede provocar tanto desprecio? ¿Qué nos queda entonces a los simples mortales?

El día que ya no esté en las canchas (no falta mucho), ese día el mundo lo habrá de extrañar. Aún los detractores que por default ansían su fracaso. Yo no sé cuánto tiempo más vaya a pasar para que emerja de entre la nada un futbolista de esas condiciones y con tan peculiares añadiduras.

Porque podrán existir buenos y mejores jugadores pero, un personaje así, tan completo, tan posicionado, con semejante marca propia, dudo pueda aparecer de la noche a la mañana.

A mi me duele verlo derrotado. Y no porque sea un admirador de su trayectoria. Sino porque la pelota llora junto a él. Y si la pelota está triste, el juego no tiene sentido. Me duele porque a Messi y a Cristiano Ronaldo el tiempo los acecha. Porque a sus relojes biológicos para seguir en las canchas les queda una vuelta. Y habrá sido todo para entonces.

Llegará el día en que ambos se despidan. Y de aquí a que aparezcan dos genios de semejante envergadura, dos protagonistas de ese tamaño, con el guion perfecto de jugar para la misma liga y en equipos antagonistas, podrían pasar décadas enteras. Los astros no siempre se alinean para beneplácito de los aficionados.

Messi y Cristiano Ronaldo construyeron el pasado más reciente y son el presente pero dentro de poco ya no serán el futuro. Vendrán otros. Tal vez a cuentagotas. Así que aprovechemos que aún van detrás de la pelota, que aún amagan, que aún disparan a gol, que aún levantan gradas inmensas y que mueven países enteros. Que todavía les quedan motivos en las valijas para vendarse los tobillos, que todavía desean romper cinturas con un quiebre y desafiar las leyes de la gravedad levitando en busca del remate perfecto.

Dejemos de lado el nefasto júbilo de cuando los vemos perder. Si ellos pierden, significa que el futbol también va muriendo de a poco y mejor usemos el éxito ajeno como pista de despegue para también alcanzarlo.