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@CARLOSLGUERRERO

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Nacho macho

Aplaudo el atrevimiento, la decisión y la locura (en el buen sentido de la palabra) de Ignacio Ambriz de poner puntos suspensivos a su carrera como entrenador en México para salir a explorar nuevas rutas. No cualquiera haría lo que hizo. Y menos si en el extranjero debes comenzar de cero como cualquier desconocido.

Ambriz, por más reconocimiento que tenga en nuestro País, no es un rostro conocido en España. Siendo sinceros, ni porque haya sido auxiliar técnico de Javier Aguirre la gente sabría quién es si llega a pararse en alguna plaza pública en Madrid, en Valladolid o Zaragoza.

Nadie se acuerda de esos "brazos derechos" cuando no están formados en casa. Eso sí, decir que trabajó con el "Vasco" en Osasuna y Atlético de Madrid, le ayudará al momento de mostrar sus credenciales cuando hable frente a las cámaras.

A Nacho le viene de maravilla ser un tipo que no busca reflectores. Ni le interesan ni le importan. Ambriz, como en sus tiempos con la pelota, es de perfil bajo. Se siente más cómodo así. Prefiere seguir el esférico sin perderlo de vista en lugar de andar volteando al graderío esperando vítores y sonrisas. Ambriz va a trabajar, a hacerse de un lugar y de un nombre. Viaja a una nueva aventura intentando demostrar que el pasaporte mexicano no es impedimento para figurar.

Qué fácil hubiera sido quedarse en México. Con la buena fama que se ha hecho y con el título que logró recientemente con León, más de una oportunidad se le habría presentado en el camino. Y más con la benevolencia de nuestro balompié donde el reciclaje de entradores es parte de una constante. Si ya no era León, ahí estaría en cualquier momento un Xolos, un Pachuca, Chivas, Toluca, Mazatlán, Pumas o el que me digan.

Nacho inclusive se va sacrificando la parte económica. Cualquier club en México le pagaría más de lo que el Huesca le ha ofrecido. Por eso es que aplaudo su decisión. Era más sencillo esperar desde la comodidad del sofá a que un colega cayera para aparecer en la palestra de opciones. Pero en lugar de quedarse sentado, ha preferido tomar un vuelo, otra pluma y un nuevo cuadernillo para escribir distintos episodios.

Ambriz ha dejado claro que tiene filosofía de juego. Que le gusta agradar a través de la propuesta. A León lo hizo brillar. Todos sabíamos a qué jugaba. Siempre intentaba hacerlo de la misma forma, cual fuera el escenario o rival en turno. Y eso, en estos tiempos y en un futbol tan camaleónico como el nuestro, donde se cortan los procesos apenas a las dos derrotas consecutivas, no es algo sencillo.

Nacho ha sido inteligente al arrancar su sueño desde una categoría inferior. Si asciende, tendrá mejores oportunidades. Si no lo hace, nadie en España se habrá enterado del intento fallido.

Después de esto, siempre habrá un punto y coma para respirar, retomar y volver a ajustar las ideas.