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@CARLOSLGUERRERO

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3 min
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Sufrir por elección o convicción

Uno no elige dónde nacer. No elige a la familia. Tampoco la época ni el momento. Pero ya una vez consumado el acto de aparición en esta vida, y después de algunos cuantos años en los que la mente ya es capaz de ocuparse de los asuntos más trascendentes dentro del costal de los intrascendentes, sí es posible elegir los colores por los cuales sentir amor y pasión.

Muchas veces la identificación con cierta camiseta es espontánea, lógica o natural. En ocasiones se hereda o se adopta porque es lo que entre los muros de una casa se respira y se consume a todas horas. Si el hijo ve sonreír a su padre con el triunfo del equipo amado, también el niño habrá de sonreír. Es una cadena de emociones que va creciendo donde se van recolectando nuevos y más eslabones conforme pasa el tiempo.

También están los casos donde alguien puede sentirse atraído por el futbol en tierras donde el balón no es el común denominador de las conversaciones. Y es ahí donde se debe buscar en otros territorios el fruto que en el propio no se encontró. Uno elige entonces.

Escribo todo esto porque hay ciudades que parecen castigadas por el destino. Sitios de tierra fértil para el futbol, pero sin las suficientes lluvias para que las semillas puedan hacer su maravilloso trabajo. Lugares donde la pasión existe, pero donde el presente y el futuro se tornan crueles y ausentes de esperanza por motivos tan ilógicos como inexplicables.

Irapuato deber ser una de esas plazas. Una de las más laceradas. Al corazón de la ciudad fresera lo han hecho añicos varias ocasiones. Han matado una y otra vez la ilusión de toda una afición y, cuando vuelve a renacer de entre las cenizas, siempre hay algo que cierra nuevamente el ataúd.

Asciende y lo cambian de latitud; asciende y lo desaparecen; asciende desde una de las más bajas divisiones y lo imposibilitan de un derecho deportivo. Puedo entender las razones, los nuevos lineamientos y las exigencias desde la parte alta para un futbol más sano y mejor estructurado pero ¿cómo explicarle eso al aficionado que se formó ocho horas para comprar un boleto? ¿Cómo explicarle eso al aficionado que lleva 17 años esperando un regreso a la máxima categoría? ¿Cómo explicar que un estadio mundialista ya no cabe ni para una "segunda" División?

Son los nuevos tiempos. Tan dolorosos como necesarios. El futbol necesita reestructura, limpieza y saneamiento. El tema es que de por medio está el cariño sincero de miles por unos colores.

Qué difícil haber nacido en Veracruz, en Irapuato, en La Piedad, en Zacatepec, en Celaya. Qué grato haber nacido en León o en Toluca donde la historia se mantiene intacta.

Nadie elige dónde nacer. Pero sí el equipo al cual seguir. Si estar dispuesto al dolor o si buscar la ruta fácil de un equipo exitoso. La vida misma nos va enseñando a aprender a lidiar con el dolor, la tristeza y el enfurecimiento.