@FELIXATLANTE12

miércoles 6 ene. 2021

Posponer y evitar

Cuenta la historia que Damocles era un miembro de la corte del Rey Dionisio, quien envidiaba las comodidades y lujos del Rey. El chisme llegó a oídos de Dionisio, quien planeó un escarmiento para el envidioso Damocles: le ofreció intercambiar los roles durante una noche, para que así pudiera experimentar personalmente los placeres que tanto deseaba. Se organizó un gran banquete, Damocles ocupó el lugar del Rey y gozó de lo lindo. Todo iba muy bien, hasta que Damocles, sentado en el trono, miró hacia arriba y observó una afilada espada que apuntaba hacia su cabeza, sostenida únicamente por un pelo de crin de caballo. En ese momento Damocles, absolutamente apanicado, le pidió al Rey deshacer el trato y regresar a los roles originales.

Cruz Azul y su directiva son un buen paralelismo de Damocles hoy en día, pero increíblemente no miran hacia arriba, a pesar de que todos los invitados al banquete se han dado cuenta que hay una espada sobre su trono y su cabeza... a pesar de conocer la existencia de tan letal amenaza.

Cruz Azul pospone para evitar la desestabilización, lo hace con los refuerzos, con las bajas, con el anuncio del Director Técnico, con el derecho de réplica y con la información sobre lo que sucede al interior del equipo y la cooperativa.

En general, posponemos por miedo, para evitar un daño y un sufrimiento en ocasiones. Por supuesto que tomar decisiones resulta complicado y muchas decisiones terminan por disfrazarse de dudas. Es el temor de no elegir correctamente y, por lo tanto, el miedo a la reacción y sus consecuencias.

Cruz azul ha decidido confiar en el pelo que sostiene la espada de Damocles, su estrategia ha sido posponer hasta que ya no existe margen y es entonces cuando las decisiones resultan muy cuestionadas.

La Máquina se ha especializado últimamente en generar más preguntas que respuestas, más pena que orgullo, más dudas que certezas y más burlas que aplausos. Por más que se disfrute el banquete desde el trono, dudo mucho que esta sea la imagen que pretende uno de los equipos con mayor arraigo y popularidad en México.

Tanto en las relaciones de pareja, como en una institución pública que se encuentra en el ojo del huracán, la toma de decisiones se posterga en busca del momento preciso en que haya cero consecuencias, quizá con el temor de no ser capaces de lidiar con los cambios que necesariamente conlleva. Esto no es más que una fantasía, porque necesariamente hay consecuencias. Si se piensa en lo peor de la elección, siempre existe la posibilidad de resolver, pero a mayor tiempo sin elegir, mayores consecuencias. Posponer genera insatisfacción, desesperación, angustia e incertidumbre. Juan Reynoso no era una mala decisión para la Dirección Técnica, la manera en que se le contrató hace parecerlo, para una afición golpeada y desconfiada.

Aunque quizá la historia de Caín y Abel resulta más acorde a la realidad de Cruz Azul, por hoy prefiero mantener la metáfora de Damocles para comparar la realidad de un equipo de futbol que se ha empeñado en demostrar que no necesitan enemigos externos, basta con los que ahí mismo tienen, aunque amenace la espada.