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@FELIXATLANTE12

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Goles de media cancha

El consejo fue de Jorge Campos: "Fíjate lo que hacen los jardineros de beisbol cuando viene un batazo largo, sigue su recorrido... si aprendemos de ellos no nos meten goles de media cancha".

Sale el batazo largo, muy largo hacia cualquiera de los tres jardines. Con el simple sonido el jardinero sabe qué tan lejos va. En caso de ser muy largo e inminente que le rebase, corre hacia la barda sin mirar la pelota. Si el batazo fue lo suficientemente alto y corto, el jardinero de pronto voltea y, de manera aparentemente sencilla, logra atrapar la pelota.

Y en efecto, las visitas al desaparecido Parque del Seguro Social se volvieron constantes para observar a los jardineros. Paralelamente comenzaron los retos con los compañeros, al finalizar los entrenamientos: disparo de media cancha con el arquero que arrancaba sobre la línea del área grande. Apuesta pareja. Difícil de ganar, tanto para tirador como para portero.

En esta pasada jornada 8 de la Liga MX se anotaron dos goles espectaculares, que muy pocas veces se pueden ver en nuestro futbol: goles de medio campo. Durante el primer tiempo del partido Atlético de San Luis vs Tigres, el "Coque" Castro sorprendió a Nahuel Guzmán con un preciso disparo exactamente desde la línea que divide el terreno de juego, para el 1-0 de los potosinos. Dos días más tarde, apenitas delante de medio campo y más o menos en el mismo minuto de juego, el paraguayo Richard Sánchez del América, hizo lo mismo al también argentino Oscar Ustari. En esta ocasión el portero de Pachuca logró tocar el balón, pero no fue posible evitar la anotación.

Cada vez que cae un gol de media cancha, de inmediato las miradas se dirigen al arquero, y las preguntas brotan de la nada: ¿Por qué se encontraba tan adelantado? ¿Qué hacía tan afuera? ¿Cómo es que no le dio tiempo de evitar el gol?

Hay ciertos aspectos de la portería que, por más entrenamiento que se lleve a cabo, siempre tendrán una variante muy compleja al momento de suceder dentro de un partido... y créame, los disparos de media cancha con dirección de portería son uno de ellos.

Al momento de encontrarse la pelota lejos de su portería, el arquero debe pensar constantemente: "Si de pronto se pierde el balón y alguien intenta sorprender, desde aquí, donde estoy, debo ser capaz de llegar a ese disparo, por más bien ejecutado que sea... pero también, desde aquí debo ser capaz de cortar un balón a las espaldas de mis defensas". Es decir, el lugar correcto para permanecer mientras el balón se encuentra lejos, es el punto exacto donde se pueda intervenir en ambas opciones.

La sugerencia de Jorge Campos era un tanto arriesgada pero muy útil en aquel tiempo. Las jornadas en el parque de beisbol sirvieron bastante. Hoy en día la ligereza del balón y los cambios en su trayectoria, convierten esa fórmula que tanto aprendimos de los jardineros de beisbol, en una estrategia obsoleta. Lo cierto es que, sin excepción, cada gol de media cancha que recibe un portero, le da vueltas en la cabeza por años, con el convencimiento (muchas veces falso) que ese balón era suyo.