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@FELIXATLANTE12

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3 min
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Seis segundos

Pasados 80 minutos, "El Mudo" Aguirre disparó de media vuelta, con mucha fuerza pero directamente hacia donde se encontraba nuestro protagonista en esta historia: el portero Carlos Moreno. Con absoluta serenidad redujo la potencia del tiro con el pecho, dejó el balón cerca de su alcance y se recostó sobre su lado izquierdo, por unos segundos, abrazado a la pelota.

Pachuca ganaba 1-0 y Pachuca veía cómo uno más, de sus múltiples niños convertidos en futbolistas de primera división, aprobaba con altas notas su examen de graduación... aunque quizá debería decir su examen de admisión a la máxima categoría.

1, 2, 3, 4, 5 y hasta los 6 segundos permitidos aprovechó "El Calerito" (de casi dos metros) para repasar más de 13 años llenos de pasión y sacrificios.

Moreno recostó sobre el balón y durante un segundo revivió las lágrimas que por meses derramó a los diez años, cuando dejó su natal Tecomán para unirse a Pachuca, todavía sin las comodidades que hoy ofrece el ART (Alto Rendimiento Tuzo).

Durante el siguiente segundo, aferrado al balón, vio el sacrificio de sus padres quienes, ante su falta de adaptación, rechazaron la posibilidad de 'repatriarlo' y, por el contrario, decidieron mudarse a la capital hidalguense para estar cerca de él.

En el tercer segundo se vio campeón de la Copa Danone, a los 11 años, en Sudáfrica, donde supo que valía la pena el sacrificio diario.

Entrado el cuarto segundo, de los seis que tiene autorizado para poseer el balón, Moreno recordó aquella Final del torneo Sub 15 de la Liga MX ante Chivas. Revivió el sufrimiento que significó soltar, en el último minuto del campeonato, el balón que se convirtió en el único gol recibido por su equipo en toda la competencia... y con ello, impedir que se alzaran con el título.

En el penúltimo segundo reapareció el dolor con el recuerdo de una Final más, la de Sub 17 ante América. En fracciones de segundo recordó lo sucedido en el último minuto de los tiempos extras: el arquero Tuzo descolgó un centro rutinario, pero dejó el balón casi sobre la línea de gol, solo para que un rival convirtiera la anotación del campeonato.

Antes de realizar su muy largo despeje, las imágenes de Viña del Mar resaltaron en su cabeza, por aquel par de años que fue parte del equipo Everton chileno, ese tiempo que le permitió regresar a México reforzado y contemplado para el primer equipo de Pachuca.

En el sexto segundo despejó el balón y a medida que se alejaba, también se acercaba la victoria. Todo ello con la imagen de su esposa chilena y su hijo recientemente nacido.

El disparo de Aguirre, atajado en dos tiempos por Carlos Moreno hacia el final del partido, contenía un mensaje que solo era posible descubrir al conjurar el peligro y poseer el balón... sí, poseerlo por seis segundos, suficientes para repasar esos importantes episodios que a lo largo de 13 años le convirtieron por fin en portero de Primera División.