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@FELIXATLANTE12

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Tuca

Ese día Tuca Ferretti me dio la bienvenida en Yucatán. Yo llegaba días después de lo estipulado a la concentración de la Selección "B" de México. Me bajé del taxi "con la cola entre las patas". Sin embargo, con una sonrisa me dijo: "¿Donde andabas festejando cabrón? Tenías hasta hoy para llegar. Cámbiate que vamos a entrenar y otro día nos tomamos algo por ese campeonato".

Pese a ser el Director Técnico de Pumas en ese entonces, Tuca también dirigió aquella Selección Nacional que se preparaba para la Copa Oro 1993, mientras Miguel Mejía Barón dirigía en la Copa América de Ecuador a la Selección principal.

Para entonces, Tuca llevaba dos años en la dirección técnica y por los siguientes 28 mostraría todos los días, cada día, el interés por enseñar, mejorar, crecer e influir positivamente en sus futbolistas: "El día que me levante sin esa pasión por ir a entrenar, ese día dejo de dirigir", me confesó en alguna plática informal hace algunos años.

No es muy común que un director técnico dirija tres veces al mismo equipo, pero con Tuca nada debe sorprender. Dirigir a Tigres en tres periodos es tan solo uno de los innumerables datos que acumula en su muy pero muy longeva trayectoria casi ininterrumpida. La última década de Tigres es una de las más exitosas para cualquier equipo mexicano. Los números de Ferretti, tan solo desde el 2010, impresionan a cualquiera: 541 partidos dirigidos, 434 de Liga, 44 de CONCACAF, 34 de Copa MX, 16 de Copa Libertadores, 4 campeón de campeones, 3 de Leagues Cup, 2 de Supercopa MX, 1 de Campeones Cup y 3 del Mundial de Clubes. En este periodo ganó 5 ligas (Tigres tenía 29 años sin ser campeón), 1 Copa, 3 Campeón de Campeones, 1 Campeones Cup y una Liga de Campeones de CONCACAF, además de lograr el subcampeonato del Mundial de Clubes en el 2020.

Tuca fue el maestro, pero también el tutor... fue el entrenador, pero también el diseñador... fue el de los gritos y corajes, pero también el de la sonrisa y el sarcasmo. Sí, Tuca fue el defensor del gol a favor, pero también el de la disciplina. El del once titular inamovible, pero también el de la confianza ciega hacia sus elegidos. Tuca fue el de los cambios casi preestablecidos, pero también el que guardaba uno por si acaso. El que cedía protagonismo en la victoria, pero el que asumía la responsabilidad en la derrota. Sus Tigres fueron, una y otra vez, el equipo que menos goles recibió, pero también, varias veces, el que menos tarjetas contabilizó...

... Pero el día que supuestamente Tuca podía elegir para irse de Tigres, llegó sin que él lo decidiera.

Aquella primera convocatoria a la Selección se dio a conocer mientras yo, en efecto, festejaba en una isla del Caribe el campeonato obtenido por el Atlante en 1993. Dos días tardaron mis familiares en localizarme y uno más para llegar hasta el puerto yucateco. Tuca cumplió: tres años más tarde me pagó la deuda en el Sanborns de San Angel (Ciudad de México), justo cuando inició con Chivas su exitosa etapa.