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@FELIXATLANTE12

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Juan Reynoso, el elegido

"Melgar era un niño disfuncional y año tras año le dimos cariño. Hoy tiene identidad y autoestima", declaró en 2016 Juan Reynoso, el director técnico que hizo campeón al equipo Melgar de Arequipa peruano, luego de 34 años.

El 8 de enero del 2014 Juan fue presentado con el modesto club rojinegro, fundado en 1915 y con apenas un título en su palmarés (1981). Sin embargo, de cara al centenario del club el objetivo era claro: lograr el campeonato nacional y para ello Reynoso llevó al colombiano Omar Fernández, a Raúl Ruidiaz, Carlos Ascues, a los experimentados Rainer Torres y John Galliquio, al arquero argentino Daniel Ferreyra y al goleador, también argentino, Bernardo Cuesta. En el primer torneo Melgar perdió el título por un punto y Sporting Cristal resultó campeón. Pero para el Clausura 2015, ya con todas las incorporaciones mencionadas, sumaron 11 juegos sin perder, se impusieron a Real Garcilaso en penales y lograron el pase a la final contra el propio Sporting Cristal.

En una serie dramática y luego de empatar a dos goles en la ida, Melgar y su afición iban a sufrir hasta el último minuto: penal fallado, voltereta en el marcador, 2-2 al minuto 90 y, de pronto, Bernardo Cuesta encaró, disparó, tapó el arquero y, para su enorme fortuna, el rebote le cayó a la cabeza para anotar el gol del esperadísimo campeonato, que servía de homenaje para todos los que vistieron esos colores durante cien años.

Tras ese título, Reynoso volvió a México para ser auxiliar en el Puebla del Profe Meza y del "Chelís". Regresó una vez más a Perú para una breve estancia con Garcilaso y por un periodo de un año y medio, se hizo cargo del Puebla como director técnico principal. Todos recordamos su último torneo, que le valió ser candidato para dirigir el banquillo más morboso del futbol mexicano: Cruz Azul.

Hoy Juan Reynoso tiene la enorme posibilidad de lograr con Cruz Azul eso que no consiguieron los 16 directores técnicos anteriores, luego de la octava estrella obtenida en 1997. Nadie con tantas posibilidades como él antes de jugarse la Final, ninguno con tanta diferencia respecto a su rival e incluso con tantos indicadores de fortuna en el camino; y ninguno con la capacidad de mantener a su plantel ajeno al constante sismo que se siente desde hace tiempo en las oficinas del club.

No es propósito de esta columna resaltar las enormes fortalezas que tiene Cruz Azul, pero sí las bases y los cimientos con que cuenta su director técnico. Porque nadie mejor que Reynoso para refrescar la memoria de un equipo que la perdió con él en la cancha y que la debe recuperar con él mismo en la banca.

Cruz Azul es un niño disfuncional que lo tenía todo. Afectado por la intensa crítica social, nunca dejó de recibir cariño de sus más allegados. Perdió la identidad y la autoestima, factores que bien podría regresarle un director técnico que llegó sin ser el principal elegido.