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@FELIXATLANTE12

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El reinicio de la rivalidad

Corría el inicio del último minuto de los tiempos extras, cuando Raúl Jiménez levantó un balón en disputa, por el lado derecho del área, justo para que llegara Paul Aguilar, quien había sido uno de los mejores futbolistas de la noche, y sin pensar dos veces, impactó el balón con la pierna derecha, de volea, para poner su disparo muy cerca del segundo poste que defendía Brad Guzan. Un minuto después Joel Aguilar decretó el final del partido.

Aquel 10 de octubre del 2015, en el abarrotado Rose Bowl de Pasadena, México derrotó a Estados Unidos 3-2 y ganó su boleto a la Copa Confederaciones del 2017 en Rusia. Fue un partido memorable, intenso y difícil de igualar. La rivalidad entre los dos grandes de Concacaf parecía estar muy encendida.

Sin embargo, durante los siguientes años, Estados Unidos quedó fuera de los Juegos Olímpicos de Río, fuera de la Copa del Mundo Rusia 2018 y fuera de los Juegos Olímpicos de Tokio. Paralelamente se estableció un dominio de México sobre Estados Unidos en prácticamente cada partido jugado (solo una derrota, en juego amistoso) en nueve partidos disputados, antes del 2021).

El "Final Four" de la Liga de Naciones de la Concacaf esperó un año para llevarse a cabo. Sí, un torneo mal visto e incómodo para muchos en su primera edición, pero que tenía como objetivo una posible Final entre Estados Unidos y México, tras dos semifinales que resultaron muchísimo más cerradas de lo que se podía imaginar (lo que de paso incrementó considerablemente el interés por la Final).

Ambas Selecciones con sus mejores futbolistas disponibles y, de acuerdo a lo presentado por Greg Berhalter, DT estadounidense, sin el menor antecedente como para hacer válidas las estadísticas anteriores.

Hay partidos, muy pocos, en los que el resultado pasa a segundo término y beneficia a los dos. Lo extraño es que sea una Final. El esfuerzo y la entrega por más de 120 minutos fueron capaces de superar un título y un trofeo, porque lo que resurgía, jugada a jugada, decisión tras decisión, gol tras gol, error tras error y polémica tras polémica, no era más que la rivalidad interrumpida durante años que reaparecía con mucho mayor fuerza.

En octubre del 2015 México y Estados Unidos protagonizaron un encuentro tan intenso en Pasadena, que parecía imposible de superar. Menos de seis años más tarde, a las puertas de salida de una pandemia y tras una fuerte crisis de resultados en el equipo de las Barras y las Estrellas, Denver se convirtió en la sede del inicio de la nueva rivalidad, esa que albergó un encuentro con absolutamente todo y que se dio el lujo de mandar el resultado a segundo plano.