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@FELIXATLANTE12

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El legado de su muerte

Ya entrado el 2021, mientras la familia Luna Guerrero, de Durango, disfrutaba de unas merecidas vacaciones en la Riviera Maya, específicamente en el parque Xenses, Leo, de 13 años, fue succionado por un sistema de filtración de agua sin rejilla, en uno de los ríos artificiales del parque.

El muy lamentable caso se hizo del dominio público ya que, la aparente negligencia del parque impidió que el doctor Miguel Angel Luna, padre de Leo, actuara de inmediato para llevar a su hijo en ambulancia aérea a la Ciudad de México y, posteriormente, sufrió enormes trabas para obtener el cuerpo sin vida de su hijo, según contó a diversos medios de comunicación el propio doctor Luna.

Sí, una muerte desgarradora, impactante y a destiempo, como todo hijo que muere antes que sus padres, porque simplemente se altera el ciclo natural de la vida con esos fallecimientos. Lo escribió Savater en "Las preguntas de la vida": "Es precisamente la certeza de la muerte la que hace la vida -mi vida, única e irrepetible-, algo tan mortalmente importante para mí".

Traducido al futbol, a la infancia y a las vacaciones, podríamos decir que es precisamente la certeza de la brevedad de nuestro paso por las canchas, los parques o los juegos, la que hace de cada momento una experiencia única e irrepetible, tan mortalmente importante para cada uno.

Leo Luna no debió morir en ese parque acuático, como tampoco debieron morir en la cancha de futbol el camerunés Marc-Vivien Foe (2003), el húngaro Miklos Feher (2004), los españoles Antonio Puerta (2007) y Dani Jarque (2009) o el italiano Piermario Morosini (2012), quienes padecieron muerte súbita en el terreno de juego.

Tras los repetidos casos anteriores, se establecieron medidas de seguridad con personal y desfibriladores en los estadios de futbol, algo que sugirió la FIFA desde 2012. Hoy afortunadamente no se concibe una competencia internacional avalada por FIFA o alguna confederación, sin estos equipos en los estadios. Gracias a ello hemos sido testigos de la rápida y eficiente asistencia que recibió en danés Christian Eriksen en Copenhague durante la Euro. Menos de dos horas después de caer desvanecido en la cancha, el formidable volante danés estuvo en condiciones de comunicarse desde el hospital, para solicitar la reanudación del partido. Es decir, todas las muertes anteriores le salvaron la vida.

Luego del fatal acontecimiento en Xenses, la familia Luna inició batallas en los tribunales para obtener justicia y que los protocolos de seguridad del parque mejoren radicalmente: "El fin no es el dinero, no nos sirve ya para nada. El fin es que los responsables del parque acepten su culpa y mejoren las prevenciones para que nadie más muera", dijo Miguel Angel Luna, padre de cuatro hijos. Ante la muerte de Leo, con el dolor irreparable de toda la familia, decidieron también, a través de los tribunales, que su dolor sirva para evitar que otros más lo sufran. Sí, que la muerte de Leo también deje un legado, no solo su vida.