@AldoFariasGzz

lunes 28 dic. 2020

Más que un aficionado

Los aficionados son la parte más importante de la industria del entretenimiento deportivo. Son la única parte de la jugada que acepta invertir sin la garantía de tener algo tangible de vuelta.

Jugadores, entrenadores, directivos y comentaristas entregamos con la recompensa habitual de un empleo, pero la afición entrará siempre y pocas veces recibe algo a cambio.

Por si eso no fuera suficiente; en algunos lados la afición se convierte en parte del espectáculo, o sea que son el cliente principal y en algunos casos el atractivo principal al mismo tiempo.

El mejor ejemplo de esto lo encontramos en Argentina donde los aficionados en la grada, su comportamiento antes y después de los partidos, resulta ser en varias ocasiones más entretenido que lo que pasa en el terreno de juego.

El fenómeno no es exclusivo del futbol argentino, en Europa hay fenómenos muy bien aprovechados como el del Borussia Dortmund o Tigres en México.

Ahora durante la pandemia la ausencia del público es uno de los aspectos más crudos por reflexionar.

Seguro que en todos los deportes hacen falta los fans, pero en ninguno se extraña tanto su presencia como en el futbol donde las aficiones de cada club tienen su identidad más que desarrollada.

Los aficionados en el futbol son personajes activos de la obra, no pasivos como en otros espectáculos deportivos.

Auditivamente de extra la música de fondo que puede ser desde canciones de barra, trompetas, tambores, porras clásicas, abucheos, suspiros o mentadas de madre. En cualquiera de sus formas, cómo hace falta el sonido de la gente para completar la experiencia.

Por más que tratemos de compensar con los sonidos de la cancha que producen jugadores árbitros y entrenadores a largo plazo termina siendo mejor la tribuna.

En el aspecto visual, el asunto se agrava ya que son parte fundamental del color. Nada más importante que el contraste de una tribuna futbolera con el verde de la cancha.

Hoy más que nunca debemos prestar atención a lo que dicen los aficionados, quienes han adoquinado un poder histórico a través de las redes sociales y hemos descubierto con su ausencia lo importante que son en el marco de los partidos.

Ahora entendemos que no debemos subestimar brotes digitales como el de los aficionados americanistas y Tigres en contra de Miguel Herrera y Ricardo Ferretti.

Mirar con arrogancia estos movimientos evitará que conectemos como lo deseamos. Debemos prestar atención aunque no tengan los "argumentos profesionales" para respaldarlos.

El cierre del 2020 es un buen momento para agradecer por todos los aficionados al deporte y reconsiderar su valor en esta industria.