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@AldoFariasGzz

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El mal silencioso de la Liga MX

Durante las últimas semanas, el tema del tiempo efectivo de juego comienza a ser tendencia en el futbol mexicano.

Resulta que desde hace tiempo se buscaba materializar la idea de que algo estaba fallando en el espectáculo de la Liga MX.

Durante años se habló de las fuerzas básicas, los extranjeros, las instalaciones de entrenamiento, la metodología de trabajo y hasta de las canchas, pero hemos concluido con que la insípida estadística del tiempo efectivo de juego es una de las principales razones por las cuales el futbol de la liga mexicana luce tan abajo del primer mundo.

Según los números de la propia Liga MX, el tiempo efectivo de juego en nuestro País no pasa de los 47 minutos por juego, es decir que prácticamente la mitad de los 90 minutos se pierden en reanudaciones.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero cómo sirven para darnos cuenta en dónde estamos parados.

En la última Copa del Mundo Rusia 2018 el tiempo efectivo promedio fue de 56 minutos con 45 segundos, siendo el juego por el tercer lugar entre Inglaterra y Bélgica el más activo con 67 minutos y medio.

En este primer ejercicio tomamos el ejemplo de la justa mundialista, sin embargo, al explorar la élite de clubes, que es la UEFA Champions League, nos damos cuenta que la diferencia es aún más marcada, ya que el torneo de las élites cuenta con más de 58 minutos efectivos de juego, 12 minutos más que la Liga MX, que en letra pueden sonar pocos, pero viéndolos en la televisión se vuelven una eternidad.

Hasta cierto punto es normal que el futbol mexicano se vea superado en todos los aspectos por torneos internacionales como la Copa del Mundo o la Champions League.

El problema existe al percatarnos que México no sólo pierde en la estadística del tiempo efectivo del juego ante los mejores del mundo, ya que ligas en teoría inferiores como la súper liga argentina, peruana, colombiana, peruana y hasta la liga ecuatoriana son superiores en ese rubro.

Evidentemente no se puede atacar un problema sin tenerlo identificado. Así que debemos reconocer que al menos en esta nueva administración existe la misión de ponerle nombre a los problemas para entonces poder resolverlos.

De primera intención saltan los jugadores y árbitros como principales responsables de esta penosa estadística, ya que es común recordarlos fingiendo faltas, haciendo tiempo, reclamando o simplemente fallando pases de rutina que, créanme, cómo afecta en el famoso número del tiempo efectivo de juego.

La cosa se pone confusa cuando muchos jugadores y ex jugadores responsabilizan a los árbitros de que con su estilo de pitar tan protagonista y quisquilloso provocan esa clase de conductas del principal protagonista.

Tanto árbitros como futbolistas son los principales culpables de que esta estadística vaya mejorando, lo bueno es que por fin hemos logrado concentrar la crítica hacia el futbol mexicano en el terreno de juego y no con los de pantalón largo.