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@AldoFariasGzz

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Payaso de Rodeo

Este martes por la mañana desperté y, al igual que millones de seres humanos, revisé las redes sociales en mi teléfono celular, prácticamente por programación.

En mi orden de prioridades me gusta revisar Twitter primero, para enterarme de las tendencias, noticias y opiniones relevantes.

Mi segunda parada es en Instagram, donde enfermamente pasó por las historias sin necesariamente observar su contenido, pero si me queda tiempo, exploro el feed donde encuentro contenido más familiar.

Precisamente en ese contenido, después de pasar por los amigos de la prepa, me topé con una publicación de mi compañero en TUDN Mikel Aguirre, quien es hijo de Javier Aguirre y decidió mostrar en su post una serie de fotografías y videos disfrutando con su familia incluyendo el polémico "payaso de rodeo".

Mi lado personal se carcajeó positivamente al ver a un personaje supremo como el Vasco Aguirre compartiendo la alegría con su hijo como un padre "normal".

Al mimos tiempo, mi lado periodístico advertía del escándalo que estas imágenes podían ocasionar.

No sería yo quien lo publicaría porque la información y/o los chismes no es mi rol en el ecosistema de los medios deportivos.

Me ocupé en asuntos personales y, efectivamente, en cuestión de unas horas, Aguirre ya había sido exhibido como culpable.

Entendemos que rigurosamente se violó el reglamento impuesto por la Liga Mx al grado de que el mismo acusado aceptó su culpabilidad, sin embargo, es un excelente momento para cuestionar los detalles en estas medidas disciplinarias y, sobre todo, realizar un esfuerzo por distinguir entre las diferentes faltas.

No se trata de una escapada a algún antro clandestino como sucedió en Tigres con Paco Venegas y Sánchez Purata; tampoco de alguna fiesta en plena concentración como la de Jonathan Rodríguez en Cruz Azul, o de una intoxicación descontrolada como lo hemos visto con otros futbolistas de la liga.

En el caso de Javier Aguirre se trata de una boda que, a pesar de contar con todo el presupuesto para ser un evento espectacular, terminó siendo un evento familiar, casero y limitado en invitados al punto de que grandes amigos de Mikel y la familia no pudieron asistir.

Otros han catalogado como imprudente o hasta ingenuo que la misma familia del entrenador haya subido los videos con los que su familiar fue juzgado, pero es que la vida del entrenador internacional repercute tanto en las relaciones familiares que esta clase de momentos se convierten en algo mucho más valioso que 100 mil pesos de multa o cualquier tipo de vergüenza social.