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@AldoFariasGzz

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La doble cara de los súper equipos

Mientras veía el espectáculo de Lucas Zelarayán destrozar la cintura de los defensas Rayados, no pensaba en esos grandiosos momentos que nos regaló en la Liga MX sino todo lo contrario.

Por mi mente pasaban los minutos que el "Chino" no pudo jugar por haber sido parte de un súper equipo como Tigres.

Obviamente se trata de una competencia profesional en la que la compasión rara vez existe, pero pensando cómo liga en general y menos en el aspecto individual de los equipos, tal vez lleguemos a la conclusión que hubiera sido mejor para el futbol mexicano haber tenido a Zelarayán jugando en algún equipo en lugar de la banca de Tigres.

Algunos minutos más tarde pensaba en Dorlan Pabon, Aké Loba y Avilés Hurtado quienes cada día están más rezagados en la banca rayada.

Seguro que Monterrey le saca ventaja en momentos puntuales a su gran plantilla, pero por el bien de la competitividad de la Liga, ¿no sería mejor ver a estos futbolistas realmente generando valor en otros equipos de la Liga aunque sean de menor jerarquía?

El impacto de los súper equipos en el deporte explotó cuando LeBron James decidió que dejaría Cleveland para llevar su talento a South Beach tal y como lo anunció en el histórico programa de televisión The Decision.

Aunque unos años antes fueron Paul Pearce, Ray Allen y Kevin Garnet los que se unieron en un "big three" para campeonar con Boston fue mucho más mediática la unión de LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade en Miami, una parte gracias a su fama, pero, sobre todo, por el poder que James asumió para terminar de formar el equipo.

La misma fórmula de los súper equipos se ha repetido constantemente durante la última década en la NBA hasta llegar al punto máximo del modelo que es la actual plantilla de Brooklyn juntando a Kevin Durant, James Harden, Kyrie Irving.

Es fácil encontrar los puntos positivos de estos Frankensteins, sin embargo, el daño que provocan en la competitividad de las ligas son muchos más silenciosos.

Claro que llama la atención tener a tanto talento reunido en un mismo roster, pero si pensamos un poco más en los aspectos competitivos de la liga y no sólo en los económicos, me late que tener a esos talentos repartidos entre varios equipos y no juntos en uno sólo termina por ser mejor para estos ecosistemas llamados ligas deportivas.

En un mundo deportivo tan desigual, técnicas como los topes de salario, la repartición de ganancias, los derechos de transición y las etiquetas jerárquicas (jugador franquicia) parece que tomarán mayor relevancia para mantener la competencia viva.

Sé que la Liga MX sigue siendo considerablemente superior a la MLS, pero imagínense las plantillas que nuestros vecinos del norte pudieran formar sin tantas restricciones en sus reglamentos.