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@AldoFariasGzz

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Repatriar es ganar

Especialmente quienes gozamos y sufrimos el "boom" de la Selección Mexicana en la década de los 90 estábamos convencidos, hasta hace tiempo, de que la principal razón por la que México no alcanzaba el famoso quinto partido era por no tener suficientes futbolistas en el extranjero.

Algunos años más tarde, precisamente a raíz del Mundial de Alemania 2006 con Ricardo Antonio La Volpe, las puertas de Europa se abrieron con mayor soltura para los futbolistas nacionales.

Era tanta la necesidad almacenada por ver a los nuestros competir cada semana en las mejores Ligas del mundo, que el simple hecho de estar allá prácticamente garantizaba un lugar en la Selección Nacional.

Una parte de la enorme afición al futbol mexicano colocó a los mexicanos "europeos" en una especie de categoría VIP y fueron generando la ilusión de algún día verlos con la playera de su equipo favorito de la Liga MX, tal y como lo hicieron con la de los mejores del mundo.

Esto fue rápidamente capitalizado por los clubes mexicanos, que comenzaron a aprovechar el regreso natural de grandes jugadores como Carlos Salcido, Ricardo Osorio, Miguel Layún, Javier Aquino, Diego Reyes, Carlos Salcedo y Francisco Guillermo Ochoa.

Si lo notan --salvo Ochoa--, los otros jugadores han sido repatriados por los dos equipos regiomontanos, y no por alguno de los cuatro "grandes", a pesar de tener pasado en esas Instituciones: casos como el de Salcedo y Salcido en las Chivas, o Reyes y Layún en el America.

Entiendo que es más una cuestión económica que de sentimientos, pero creo que equipos como Chivas, principalmente, no entienden el gran valor que para su marca representaría repatriar a estos jugadores.

Por otra parte, Tigres y Rayados parecen entender perfectamente el golpe sobre la mesa nacional que dan cada que le ganan a Chivas, America, Cruz Azul y Pumas alguno de sus ex jugadores internacionales.

Pasando el puente de lo mediático a lo estrictamente deportivo, nos encontramos con que los resultados individuales y colectivos en la mayoría de este tipo de regresos son muy positivos.

Recuerdo que uno de los primeros fue el de Carlos Salcido, quien llegó a los Tigres para jugar de contención, cuando originalmente era lateral, pero en parte gracias a su experiencia en el futbol europeo pudo cumplir con las expectativas y ser la última pieza de aquel Tigres campeón.

A Ricardo Osorio le pasó algo similar con Rayados, donde inmediatamente se convirtió en un impasable lateral derecho, un experto en Clásicos y también resultó campeón.

Recientemente Layún y Salcedo levantaron títulos, y Paco Memo Ochoa mantuvo sólida la portería del América.

Ahora Monterrey, que recientemente reventó el mercado de los técnicos con el regreso de Javier Aguirre, amenaza con dar otro en la cancha con el defensa central Héctor Moreno, quien para mí estaría tomando una excelente decisión en regresar a México, pues le urge la competencia para quitarse lo oxidado.