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@AldoFariasGzz

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El poder del silencio

Matthew McConaughey es un actor cinco estrellas que desde hace varios años decidió acuartelarse en Austin, Texas, alejado del glamour y los altos impuestos que Hollywood ofrece.

Muchos los recuerdan por sus actuaciones en películas llamadas "chick flick" o "rom-com", como: "Novia por contrato", "Cómo perder un hombre en 10 días", o "Los fantasmas de mi ex", pero para mí, al igual que para muchos, Matthew McConaughey es el maniaco Rust Cohle de "True Detective" o, más sencillo, el vato de los comerciales de Lincoln que salen mientras vemos la NFL.

El hombre ha demostrado estar un paso adelante. Para muestra vean cómo en la actualidad estrellas y empresarios se mueven a racimos de California a Texas por razones muy similares a las del actor, solo que varios años después.

Recientemente en un podcast, McConaughey platicó sobre el verdadero poder de aquel comercial de camionetas que a tantos nos marcó: comentó que mientras la gran mayoría de los actores veían cómo un retroceso aparecer en la televisión, él lo veía como una oportunidad de comenzar a formar su nicho de seguidores hacia el futuro.

Básicamente se trataba de sacrificar muchos aficionados de la gran escena para ganar algunos fans "hardcore", a los que se les puede vender contenido más auténtico.

Aquel comercial consistía en una imagen sólida de Matthew manejando su camioneta Lincoln. Los detalles de la imagen eran finos, pero sobre todo el audio ambiente que manejaba tan cerca del silencio llamaba la atención.

Para probar los efectos del comercial, el verdadero influencer texano asistió en modo incógnito a un Buffalo Wild Wings repleto de aficionados a la NFL en un típico domingo. Después de varias jugadas y cervezas, el comercial apareció en la pantalla principal y la magia sucedió.

El volumen de la transmisión y de los fans en el lugar era tan alto que el repentino cambio de volumen en el comercial logró atraer la atención de todos. Durante 30 segundos el BWW calló, y no fue por alguna tragedia deportiva, fue por la genialidad de Matthew McConaughey.

El silencio es un arma que bien utilizada retumba más que el estruendo.

Escuchar el silencio es una de las grandes virtudes de un buen líder. Por eso aquella historia oriental del maestro que mandó a su alumno al bosque por semanas y al regresar le preguntó por lo que había escuchado. El alumno, muy seguro, respondió que escuchó el aire sobre los árboles, la tormenta caer y el ruido de los animales. El maestro lo regresó al bosque porque no basta con escuchar lo evidente.

Hay que escuchar lo que no se puede escuchar, ver lo que no se puede ver y, sobre todo, sentir lo que no se puede sentir.