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@AldoFariasGzz

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El adiós de los súper equipos

Navegando en Twitter me topé con que ningún jugador de Milwaukee o Suns, finalistas de la NBA, han ganado un campeonato.

Una estadística digna de resaltar en una época dominada por los Súper Equipos, con suerte lo que sucede en estas Finales marcará el último capítulo de una era llena de grandeza, pero carente de competitividad.

La mayoría culpan a LeBron James por aquella tripleta que formó en Miami, los más veteranos recuerdan aquella vez qué Karl Malone y Gary Payton se juntaron con Shaq y Kobe en los Lakers, por supuesto, siempre existe una tercera opción, en este caso los que recordamos a los Boston Celtics como el equipo que marcó el desorden en esto.

Si el de Lakers fue primero y el de LeBron al Heat fue muy sonado porque el chico de Akron quiso anunciarlo en horario estelar de televisión, pero el primer big three extinto fue el de Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce y como sólo las innovaciones exitosas son imitadas, ésta fue la que marcó tendencia.

La fórmula que funcionó en Boston fue adoptada por Miami y LeBron, y habla bien del jugador que, a pesar de haber encontrado el oro en Miami, fue consciente sobre la deuda que tenía en su tierra y volvió para pagarla.

A partir de ese momento, la fórmula fue deteriorándose, pero como seguían cosechando triunfos en el camino, la fueron alargando hasta llegar al desabrido campeonato de los Lakers en plena pandemia.

Cómo no iba a cansar la fórmula si con ella LeBron James llegó a ocho Finales seguidas entre Cleveland y Miami y con la de Lakers significa que en 9 de las últimas 10 temporadas LeBron ha estelarizado la Serie Final siendo el mejor jugador, pero siempre rodeado de este modelo que convierte a los jugadores estrella en gerentes generales con la capacidad de armar y desarmar equipos, y la cruel realidad es que muchas veces consigues tratos que los directivos nunca pudieran, así que los clubes se dejan ir con la idea.

Muchas estrellas de la época moderna quieren ser el Jordan de los 90 ganando campeonatos, pero ignoran por lo que tuvo que pasar desde 1984 al primer anillo.

Tanto Booker como Antetokoumpo tienen la oportunidad de ganar un título con su primera franquicia, algo que muy pocos pueden presumir. Sin embargo, me gustaría que asuman el reto de salir campeones en casa como los de antaño.

Trae Young puede cargar a los Hawks durante años sin la necesidad de formar un súper equipo, lo mismo pienso de Donovan Mitchell en Utah o Zion en Nueva Orleans. Si la anterior generación a ellos rompió los códigos y formó estas súper alianzas con tal de salir campeón no estaría nada mal que la generación emergente aportara lo contrario.

Estamos viviendo el final y el inicio de algo, por eso la turbulencia.