@Faitelson_ESPN

martes 1 dic. 2020

Chivas quiere y puede más...

Desde la displicencia y la indisciplina, Chivas ha encontrado fuerza y determinación para, "contra viento y marea", instalarse en las Semifinales del futbol mexicano. Decir que ha "cumplido ya" va contra los "genes" de su camiseta y la prosapia de sus colores. Es como ofender su historia.

La realidad es que Chivas nos tapó la boca a muchos. El trabajo de Víctor Manuel Vucetich y de sus futbolistas ha sido admirable. El equipo se ha sobrepuesto a bajas por lesiones, por indisciplina y a la propia inconsistencia de su juego. Ganó el juego de reclasificación siendo mejor que su rival -el Necaxa- y aplastó -futbolísticamente- al América en los Cuartos de Final.

¿Qué más se le puede pedir a Chivas? ¡Que sea campeón!

Y ello fue justamente la dirección en la que apuntó Ricardo Peláez cuando llegó a este club. "Vamos a olvidarnos de los problemas del cociente y vamos a jugar en el sitio donde Chivas debe jugar". Y ahí está, en Semifinales.

Peláez les puede caer bien o mal, pero de que es un profesional, capacitado y honrado, no hay nada qué discutir. La primera decisión de Amaury Vergara como dueño del club ha sido la más apropiada de todas: traer a Peláez para tratar de reconstruir un club que había dejado de ser protagonista del futbol mexicano.

Hubo un momento, es verdad, donde habíamos llegado a dudar de los refuerzos que habían llegado a éste Guadalajara desde la chequera de Amaury y de la mano de Peláez. Es evidente que a esos futbolistas les falta tiempo para terminar de desarrollarse, incluyendo al "héroe" de las últimas horas, Cristian El "Chicote" Calderón, que con su privilegiada zurda ha enviado al América de vacaciones.

Y de una decisión memorable a otra mucho más notable, porque fue Peláez el que trajo a un hombre como Vucetich, un personaje cargado de experiencia, conocimiento y carácter que ha encontrado los métodos para, con lo que tiene y hasta con lo que no tiene, lograr que este equipo de futbol sea competitivo.

Sin J. J. Macías y sin Alexis Vega -fuera por lesión-, Chivas parecía perdido en la parte final del torneo. Nada de eso ocurrió. Vucetich puso las piezas en su lugar, colocó a Ángel Zaldívar como eje de ataque y lo rodeó con Brizuela, Angulo, Antuna y Calderón. Y cuando se le lesionaron Zaldívar y Angulo, recurrió al veterano Oribe Peralta, al joven Alan Torres e incluso tuvo la osadía de debutar en Primera División a un futbolista como Adrián Villalobos, en plena Liguilla. Nada que no sepamos de la gran capacidad que Vucetich tiene para administrar futbolistas y para sacar provecho de sus plantillas.

Pero preguntar si Chivas ya cumplió es como ofender su historia. Es verdad que ha recuperado la memoria del protagonismo -se había ausentado de cinco Liguillas consecutivas- pero hay que recordarles que este club, bien o mal, siempre se las arreglaba para competir por el título del futbol mexicano. Lo único que le estamos pidiendo es que esté a la altura de las circunstancias de su camiseta.

Chivas debe ser el equipo "más peligroso" de las Semifinales. Llega embalado desde la Reclasificación y cargado emocional y futbolísticamente hablando tras eliminar a su acérrimo rival, el América. Y no puede, de ningún modo, estar conforme con lo que ha ganado ya. Apenas ha dado los primeros pasos para volver al sitio que históricamente le corresponde. Chivas quiere y puede más...