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@Faitelson_ESPN

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Cruz Azul: 'Guerra sucia'

La única prueba tajante e inobjetable es que el futbolista de Cruz Azul volvió a fallar en el momento menos propicio de la competencia.

A partir de ahí, nacen las historias, las conjeturas, las acusaciones y también las sospechas. Yo no puedo decir seca y tajantemente que el Cruz Azul se prestó a un comportamiento raro, ilícito, inapropiado, vamos, para decirlo pronto y como debe decirse: que "vendió" un partido.

Eso no lo ha dicho nadie, ni siquiera mi compañero y colega en ESPN, Héctor Huerta, quien se refiere a que pudieron haber existido llamadas o mensajes para persuadir a los futbolistas o, a algunos futbolistas, para que no dieran su máximo en el juego por la semifinal del futbol mexicano.

Entiendo muy bien -tengo casi 40 años ejerciendo esta profesión- que se requieren siempre las pruebas ante una acusación tan seria. Nuestra labor como periodistas es investigar y muchas veces contamos con información privilegiada, pero esta no llega a ser publica a través de un medio porque carecemos de las pruebas necesarias para sustentarlas.

Hay cosas que podemos decir porque están a la vista y porque, evidentemente, son comprobables. En Cruz Azul se viven tiempos de gran desorden e incertidumbre.

Empezando por el irrefutable hecho de que el presidente del club y de la cooperativa permanece prófugo ante la justicia mexicana y siguiendo con una intensa e insaciable lucha interna por el poder entre los propios cooperativistas. En medio de ello, en medio de una verdadera "guerra", esta el equipo de futbol, el entrenador, su cuerpo técnico y los futbolistas.

Sea como sea, los futbolistas han vuelto a fallar en el campo de juego. Ello es inobjetable y nada extraño con respecto a la historia del equipo en las ultimas dos décadas.

El problema es que, al final de la temporada, y como una repercusión directa del resultado adverso -que sea dicho de paso, fue, además, terrible, catastrófico y desmoralizador- se han entremezclado los problemas que viene arrastrando la cooperativa.

Por meses, valorábamos el hecho de que el futbol de Cruz Azul no se mezcló con la "guerra sucia" que había dentro de la cooperativa. Que entre Ordiales, Siboldi y los jugadores más experimentados -"Cata" Domínguez, Corona, Aguilar, Aldrete- habían logrado sostener una distancia prudente con los problemas y que ello no había afectado al campo de juego.

Al final, parece que fue imposible separar una cosa de la otra y que esa "guerra sucia" alcanzó al plantel, al entrenador, a los futbolistas y a su accionar en el campo de juego.

Yo no puedo probar que los futbolistas de Cruz Azul se "relajaron" o que actuaron de manera extraña y sospechosa en el juego de vuelta ante Pumas. No puedo, de ninguna forma, dudar de su honorabilidad y sí, evidentemente, de su incapacidad deportiva en el campo de juego que ya de por sí debe ser un castigo poderoso para cualquier profesional.

De lo que sí estoy convencido y seguro es que la "guerra sucia" de la cooperativa, de algún modo, terminó alcanzando al equipo de futbol...Por lo demás, usted saque sus propias conjeturas y conclusiones...