@Faitelson_ESPN

martes 29 dic. 2020

Improvisación...

Nadie tiene una "varita mágica". Ni siquiera el mejor entrenador del mundo garantiza nada, pero, al menos los grandes clubes del mundo, dependen de un orden, de un sistema bien establecido y planeado donde siempre parecen tener opciones para cuando un proyecto se viene abajo o lo precipitan a venirse abajo. Los "grandes" equipos del mundo lo suelen hacer así. El América y el Cruz Azul, no.

La prisa por buscar culpables ha dejado más espacio a la especulación y a la zozobra. En Cruz Azul, entiendo que las cosas se dan a partir de un "estado de emergencia". La cooperativa está operando sin un presidente -o con el presidente prófugo de la justicia- y ello genera, indudablemente, un ambiente delicado. Entiendo que el nuevo líder de la empresa, Víctor Velázquez, está trabajando bajo mucha presión y está por destrabar una situación que podría significar su primer triunfo ante el cooperativismo y ante los aficionados azules. La decisión de quién será el próximo entrenador de Cruz Azul es la primera gran decisión que se toma en la era "post Billy Álvarez". Velázquez sabe que tiene sus manos un tema delicado y que no puede fallar. Escoger al personaje adecuado es imperativo.

En el América las cosas podrían ser diferentes, pero, en esencia, no lo son. El club, históricamente, se maneja entre caprichos pasionales de la familia que es su propietaria. La última decisión fue la de que Miguel Herrera no tenía más cabida en la organización. Y está bien. Tienen todo el derecho de hacerlo, pero... ¿no era recomendable que un club de la trascendencia y el poder del América tuviese ya establecido qué pasaría en el momento en que los días del "Piojo" se extinguieran? Hoy, parece que están improvisando, vacilando, buscando respuestas de emergencia sin entender que están tratando de suplir al entrenador -nos guste o no- más ganador en la historia del americanismo.

El América, evidentemente, no estaba listo para la salida de Miguel Herrera. Por eso creo que debió darse el tiempo necesario bajo un proyecto que le permitiera tener al sucesor apropiado. Hoy, venga lo que venga, será parte de un proceso manchado, turbio y emergente.

Y en Cruz Azul reina también la improvisación, porque lo de ellos no sólo es un nuevo cambio de entrenador. Hay un nuevo orden en la cooperativa, una dirigencia diferente y otra que se va, pero que no acaba de irse en su totalidad. Extirpar todo "el cáncer" tomará su tiempo en Grand Sur. Impera un desorden ciertamente "normal" en la cooperativa y en medio de ello está el club de futbol.

América y Cruz Azul no estaban listos para lo que enfrentan. Y lo que elijan en las siguientes horas o minutos podría no ser una garantía para sus problemas. Y es que están improvisando y no planeando.