@Faitelson_ESPN

viernes 22 ene. 2021

Cuando la ignorancia gana y golea...

La primera pregunta que tendríamos que hacernos es si realmente un espectáculo profesional como el futbol debería mantenerse activo cuando las autoridades del país han colocado un semáforo epidemiológico en rojo que indica claramente que las actividades no prioritarias deben detenerse.

Que yo sepa, y miren que mi sueldo puede depender de que haya deportes profesionales, podemos vivir sin futbol.

Lo que sucedió en Rayados antes y después del juego ante el América supone un error (no puedo asegurar que haya sido voluntario) ante el protocolo que ha impuesto la Liga MX, pero no podemos ni debemos hacer conjeturas o lanzar acusaciones sin tener todos los elementos a la mano.

En estos tiempos pululan los "expertos epidemiológicos" por todas partes. Ni siquiera los más avezados científicos han llegado a entender completamente al virus y sobre todo la forma en la cual nos podemos contagiar.

Acusar es fácil. "Rayados tiene la culpa", dice el América. En apariencia, Rayados no hizo pruebas a todos sus futbolistas, luego de que dos de sus jugadores dieran positivos antes del juego de la Fecha 2.

El protocolo indicaba que debía analizar a todos los futbolistas que hubiese tenido contacto con los contagiados... pero seguimos hablando por hablar.

Hay mucho que no se sabe sobre el virus y la consecuente enfermedad. Hay poca información probada sobre cuál es la manera en que un ser humano puede contagiarse. El futbol mexicano no está dentro de una "burbuja", lo que provoca que la infección sea posible en el campo de entrenamiento, en el camino al campo de entrenamiento o en la casa, donde convive con una familia que debe salir al supermercado o a hacer actividades esenciales.

La única manera de tener cierto control sobre el tema es haciendo pruebas, pruebas y más pruebas para tratar de evitar los contagios colectivos como supone ser este del Rayados-América.

Si el futbol mexicano quiere continuar en el que supone ser el momento mas álgido de la pandemia en México, debe invertir tiempo, dinero y esfuerzo para hacer los análisis antes y después del juego y en medio de la semana.

Mientras más pruebas haya, mas información se tendrá y mas formas habrá de prevenir un contagio.

Hay otro tema que ha olvidado el futbol, los medios y nuestros maravillosos "expertos epidemiológicos" que pululan, hoy, por las redes sociales: el derecho mío y de cualquiera a que no se haga pública mi enfermedad o dolencia.

Si un futbolista quiere mantener su positivo en Covid-19 bajo "secreto médico", está en todo su derecho de contar con esa confidencialidad, pero a nadie parece importarle. Hay una "cacería" para buscar positivos de Covid-19.

"Como le gusta hablar sin saber, alimenta el morbo nada más. Respeten la enfermedad y a las personas. Sigamos cuidándonos", apuntó a través de su cuenta de Twitter el delantero del Monterrey, Rogelio Funes Mori.

La realidad, para ser claros, es que no se tendría que jugar al futbol en estos tiempos, pero hay una necesidad económica (como tienen todas las industrias) y otra social: entretener, distraer la mente de las personas en estos momentos tan complejos de la humanidad.

El precio será ese: contagios. Pero no permitamos que la ignorancia nos gane y nos golee.