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@Faitelson_ESPN

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Cuando la vida empieza a los 40...

Eso podría decir Tom Brady, el legendario quarterback que ha sido capaz de llegar por décima ocasión en su carrera al Superbowl, demostrando que la edad --incluso en los atletas del más alto rendimiento como es su caso-- es solo un factor subjetivo que corrobora varias teorías, entre ellas que la salud mental es mucho más significativa que la física, en el deporte y en la vida misma.

Y junto a Brady, que en agosto cumplirá 44 años, afloran otros atletas que parecen capaces de jugar con "las primaveras" a su antojo: Zlatan Ibrahimovic (39), quien desde el Milán se mantiene entre los mejores delanteros de la competitiva Serie A italiana, con 12 goles en 9 partidos, el promedio más alto de todo el Calcio.

Por supuesto, Cristiano Ronaldo (que cumple 36 en un par de semanas) y que sigue acaparando récords y récords como uno de los mejores delanteros que la historia del futbol haya visto.

LeBron James, quien acaba de cumplir los 36 y se mantiene como el basquetbolista más dominante de esta época y de muchas épocas.

Y quizá Roger Federer que ronda los 40 años y que se resiste a dejar el tenis del más alto nivel. Y podríamos agregar a la lista a Tiger Woods (45 años), a Serena Williams (la legendaria tenista de 39 años), Manny Pacquiao, quien a los 42 sigue siendo reconocido en la lista de los mejores boxeadores del mundo libra por libra.

De regreso en la NFL, con Drew Brees (42) Aaron Rodgers (37), Frank Gore (37) y en la MLB aparecen Albert Pujols (41), José Bautista (40), Rich Hill (40), Nelson Cruz (40), entre otros.

La edad es un término ambiguo en el deporte. Aunque es verdad que hay una condición irremediable con el paso del tiempo --nadie se hace más joven y ello atenta contra las condiciones físicas de cualquier ser humano-- la verdadera edad está en la cabeza de cada atleta y de cada persona. Tom Brady lo ha vuelto a mostrar.

Con todos los pronósticos en contra, porque había dejado a su "alma mater" de la NFL --los Patriotas de Nueva Inglaterra-- y había aceptado el reto de jugar en un equipo que nunca antes había tenido las mismas pretensiones que significaron su grandeza en el juego.

Cuando la mayor parte de los expertos creían --algunos hasta aseguraban-- que arriesgaba parte de su legado alejándose del coach Bill Belichik, Brady volvió para callarles la boca a todos. Llegó a Tampa puso a los Bucaneros en el sitio donde él ha jugado siempre, en la élite de la NFL.

"La creencia que le dio a esta organización de que se podía hacer", dijo el entrenador en jefe Bruce Arians cuando le preguntaron qué traía Brady a los Bucs. "Solo hizo falta un hombre".

La mayor duda que existía con Brady estaba puesta en su edad.

"Yo me siento bien", dijo el quarterback de los seis anillos, que se ha dado el lujo de eliminar sucesivamente a dos colegas que en el futuro compartirán el Salón de la Fama de la NFL con él, Drew Brees y Aaron Rodgers.

"El día en que no me sienta bien en un campo de juego, no estaré más y punto".

Brady está de regreso en el escenario que mejor conoce y los reflectores volverán a una inevitable comparación de edades y de generaciones cuando afronte a Patrick Mahomes, el campeón defensor del Superbowl y un quarterback que acaba de firmar un contrato por 500 millones de dólares.

Pero, usted... ¿Apostaría contra él?