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@Faitelson_ESPN

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Cruz Azul: ver para creer

Debo confesar algo. Este Cruz Azul está provocando en mí el deseo de encender la televisión y verlo jugar al futbol.

En el equipo existe, primero, el deseo de jugar bien, de agradar y, después, la capacidad de hacerlo con eficacia y profundidad.

Este Cruz Azul ilusiona, vuelve a hacerlo, pero nada de lo que hace hoy nos garantiza que cumplirá con el cometido de ser campeón.

Aprovecho, también, para ofrecerle una disculpa a Juan Reynoso.

Fui uno de los más hirientes críticos ante el pobre inicio que tuvo el equipo en el campeonato y hasta el estilo con que afrontó esas primeras fechas.

Hoy, este Cruz Azul juega a otra "revolución" en la cancha, luce como un cuadro sólido en la mayor parte de sus líneas y se da el lujo de tener espectacularidad en los últimos metros de la cancha.

¿Qué más se puede pedir? Lo mismo que se ha pedido en los últimos 23 años.

La sonrisa de Juan Reynoso distaba mucho del semblante irritado de Tomas Boy.

Un ex entrenador de Cruz Azul buscaba alguna salida, la más apropiada para lo que finalmente decretó la noche del miércoles en el Estadio Azteca: "No estoy reclamando la expulsión, estoy reclamando que el árbitro obstaculizó a mi jugador en la jugada del gol", explicaba Boy, antes de agregar con un tono de desesperación: "No entiendo la falta de seriedad de este equipo (Cruz Azul) de jugarnos sin sus titulares. Nosotros veníamos a jugar ante un equipo diferente".

Y así fue, Reynoso "volteó" a Cruz Azul y Cruz Azul no se ha caído.

El entrenador celeste cambió casi por completo su alineación, desde el capitán Corona, pasando por su línea defensiva, el mediocampo y hasta la zona de definición. Y La Máquina ha sostenido su futbol, su personalidad y su racha.

Lo de Cruz Azul hay que explicarlo como es. Primero, el DT Reynoso, que no era ni la primera ni la segunda opción, pero que era, sin duda, la indicada. Habrá que felicitar a quien encaminó o empujó hacia esa determinación.

Luego, el hecho de hurgar en la nómina del club. Había futbolistas de gran calidad y que significaron también una gran inversión que otros DTs y directivos habían desperdiciado. Uno de ellos, "Pol" Fernández, el otro, Walter Montoya y uno más, Bryan Angulo.

Otro punto fundamental: la decisión de colocar a Álvaro Dávila como presidente. El hombre ideal, por su personalidad, su experiencia y su honestidad.

Difícilmente, en el futbol mexicano de nuestra era, haya un dirigente que reúna todas esas "propiedades". A su lado, por supuesto, la inteligencia de Jaime Ordiales en temas futbolísticos.

Detrás de todas estas decisiones inteligentes y acertadas, está la Cooperativa y los cooperativistas, los verdaderos y únicos dueños del Club de Futbol Cruz Azul.

Y habrá que apuntar que, tras una primera aparición, digamos, poco afortunada -aquel video donde recriminaba a los futbolistas- Víctor Velázquez ha entendido perfectamente cual debe ser su trabajo, sus alcances y sus límites.

Lo primero es no cometer los errores del pasado, no pisar sobre el "terreno minado" de Billy Álvarez y de sus seguidores y comprender que él se debe a la Cooperativa y a los cooperativistas y que el cemento debe ser más sólido para que el futbol también lo sea.

Velázquez lleva a Cruz Azul "en la sangre". Es hijo del primer capitán que tuvo el equipo de futbol en Jasso y parte fundamental para que, junto con Guillermo Álvarez Macías, el padre de Billy, Cruz Azul alcanzara el profesionalismo en el futbol.

No es, de ninguna forma, un improvisado. Ha tomado las riendas en medio del fuego y de la batalla encarnizada por el poder dentro de la Cooperativa. Lo está haciendo bien.

Cruz Azul regresa al domingo a la Ciudad Universitaria, al escenario de sus "fantasmas" de diciembre. Esta vez tiene DT, equipo, mentalidad y dirección para acabar con "esos fantasmas".

Cruz Azul ilusiona, lo hace otra vez, pero algo me dice que, en esta ocasión, puede ser diferente.