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@Faitelson_ESPN

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El VAR es inocente...

El titular del periódico del lunes intentaba ser claro y contundente: "¡Cruz Azul ganó con la ayuda del VAR!".

La realidad es que estaba equivocado. El VAR no es el culpable. El VAR es completamente inocente.

Lo más y único trascendente del tema es que se establezca justicia deportiva en el campo de juego. Si esto esta bien, todo los demás, el arbitro y el VAR, también lo están.

La siguiente pregunta es la que realmente nos compete: ¿Fue justo el triunfo de Cruz Azul el domingo por la noche en la Ciudad Universitaria? Yo creo que la respuesta es "no", y que, a partir de ahí, debemos entender que el sistema no es el que está fallando, sino los seres humanos que lo aplican.

Y hace tiempo que el arbitraje en México está en crisis. Ese arbitraje en crisis o en desgracia ha llevado al VAR hasta su mismo rincón y lo ha puesto en su misma situación de crisis o de desgracia. La tecnología está al servicio del ser humano, siempre y cuando ese ser humano la sepa utilizar e interpretar.

Nada ha cambiado en el futbol con respecto a quien toma las decisiones. No es una máquina, es el mismo personaje de siempre que, esta vez, tiene a su disposición una "ayuda" --si es que en realidad la desea--, una serie de monitores, repeticiones y asesores en una unidad móvil.

Al final, como sucedió el Olímpico Universitario en el cierre de la Fecha 9, fue César Ramos, el mejor y más experimentado árbitro con el que cuenta el futbol mexicano, quien decidió que la última jugada del partido había sido un penalti, dentro del área, del defensor de Pumas sobre el atacante de Cruz Azul. Y punto.

Aunque en primera instancia, Ramos no había decretado el penalti, en la repetición, el cree que Johan Vázquez desplaza antirreglamentariamente al paraguayo Escobar. No es que se equivocó el VAR y no es que el nuevo sistema haya fallado. El árbitro tuvo oportunidad de ver y analizar otra vez la jugada y en el monitor decidió que, de acuerdo a su criterio, debía cambiar la marcación y darle el penalti a los celestes.

El sistema de revisión de jugadas debe terminar generando una mayor justicia en el campo de juego, pero si los árbitros no tienen el criterio y la capacidad para medir y juzgar lo que ven en vivo y lo que ven en repetición, entonces no hay tecnología ni un "milagro" capaz de ayudarles.

Digamos que el VAR es una maravillosa segunda, tercera, cuarta y hasta quinta oportunidad de observar y analizar la jugada en equis o zeta número de ángulos y acercamientos, pero la cabeza que decide que marcar sigue siendo la del mismo hombre vestido de negro que, desde siempre, ha tenido la justicia en su mano y silbato...