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@Faitelson_ESPN

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¿Juego limpio o juego sucio?

Fidel Kuri fue el primero en advertirlo, pero quizá, o seguramente, él no tenía la credibilidad que se requería para ser tomado en cuenta.

"Limpio" o "sucio", eso no lo sé ni lo puedo comprobar, pero lo que sí es evidente es que el futbol mexicano "juega" con un claro y contundente conflicto de intereses.

El secretario general de la Federación Mexicana de Futbol es el hermano del presidente del Atlas.

Iñigo Riestra trabaja en Toluca, bajo las órdenes de Yon de Luisa.

José Riestra es un hombre apegado al Grupo Orlegi -de Alejandro Irarragorri- y hoy está comisionado para administrar los destinos de unos de los clubes que pertenecen al grupo.

El Atlas está en capacidad de nombrar a quien se le antoje como presidente, pero la Federación debe evitar que exista una relación consanguínea en un puesto tan directo y comprometido como el del secretario general, quien prácticamente es el "brazo derecho" de De Luisa en el análisis y en la toma de decisiones.

Sobra decir que el Atlas está involucrado en una lucha por evitar la multa de mayor impacto en la tabla porcentual.

Esa relación de los Riestra podría generar todavía una mayor incertidumbre en el tema.

Nadie está dudando -que quede claro, por si los abogados neoyorquinos de cierto personaje tienen intención de perseguir un salario- nadie está dudando, repito, de que hayan consumado algún delito, pero el simple hecho de ser hermanos genera suspicacias. Son asuntos delicados, donde ser lo más transparente y apegado a los reglamentos generaría un ambiente diferente en el futbol.

"Según me dicen, el secretario general de la Federación Mexicana de Futbol es el que 'palomea' las designaciones arbitrales de cada semana", dijo el ex árbitro con gafete internacional, Roberto García Orozco, en una entrevista con el periodista Héctor Huerta, en Futbol Picante de ESPN.

Tampoco, es verdad, se puede probar este hecho que desnudaría la aparente independencia de la que goza la Comisión de Arbitraje y su presidente Arturo Brizio, pero donde sí hay una realidad es en el hecho de que el secretario general es el hermano del presidente de un club directamente involucrado en el tema de la porcentual.

No conozco, personalmente, a los Riestra. No dudo de que sean buenas, honorables y muy profesionales personas, pero de lo que sí dudo es de la fragilidad que tiene el futbol mexicano para generar un terreno propicio para las dudas.

Estamos en camino a un Mundial en casa y estamos también en el proceso de una alianza histórica con el futbol de los Estados Unidos.

Tenemos que procurar que nuestro modelo administrativo del futbol sea lo más justo y transparente posible.

Tenemos una imagen hacia el mundo donde, en muchas ocasiones, la trampa y la corrupción están por encima de nuestros valores.

¿Juego limpio o juego sucio?

¿A qué quiere jugar el futbol mexicano?