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@Faitelson_ESPN

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Por algo le llaman el 'Chucky'

Corre, busca la pelota, le pegan, se cae, se levanta, corre, busca la pelota, le pegan, se cae y se vuelve a levantar.

Hace algunos meses, su carrera parecía tomar un rumbo decadente cuando fue echado del entrenamiento por su propio entrenador.

¿Qué hizo él?

Todo lo contrario a lo que hubiésemos apostado que haría un futbolista mexicano. Tomó una actitud seria, responsable, autocrítica y se dedicó a hacerle entender al entrenador -a Gennaro Gattuso- que podía ayudarle al equipo. Y en poco tiempo, regresó a los niveles de protagonismo que había demostrado en su exitosa travesía por el futbol de los Países Bajos.

Damas y caballeros, Hirving Lozano no es ni más ni menos en cualidades futbolísticas a otros jugadores que México ha tenido en su historia.

Lo que le hace diferente, sí, es su carácter, su temple, su mentalidad. Está listo para recibir castigo, soporta el dolor, lo hace con estoicismo y entiende que, el futbol, como la vida misma, implica sufrir antes de gozar. Él esta listo para eso.

Y en la cancha, a través de esa personalidad indomable, aparece el futbolista diferente, atrevido, descarado, ingenioso que se transforma en un dolor de cabeza para los rivales.

El martes, en Austria, en el desarrollo de un endurecido primer tiempo, encontró la forma para hacer "daño".

Tomó el balón y en sólo 6 minutos provocó que el defensa central y el medio de contención de Costa Rica recibieran tarjetas amarillas.

Ya había generado el desgaste de lo que más tarde aprovecharía el equipo del "Tata" Martino. Y aparecieron los postes y el vuelo de Keylor Navas, pero el gol no caía.

Hasta que, agónicamente, en la parte final del partido, en un tiro de esquina, prolongando por Luis Romo, un futbolista de un metro y 75 centímetros emergió para rematar de cabeza en el área. Era él, fue él, Hirving Lozano.

Puede que no tenga la calidad de Cuauhtémoc Blanco, el remate de Hugo Sánchez o la velocidad de pensamiento del "Chicharito", pero éste, como decimos en el barrio, es un "entrón", y le "entra" a todo, nunca "se raja".

Puede tener buenas o malas tardes como cualquier futbolista, pero jamás "se desconecta" del juego. Está permanentemente involucrado en él, por más castigo y dolor que le signifique.

Hirving Lozano debe tener muchos retos por delante, uno de ellos, llegar a donde llegaron Hugo, Márquez y "Chicharito". Jugar en la clase más privilegiada del futbol. Por lo pronto, afronta una tarea complicada en el Nápoles, pero nada que él no sea capaz de resolver.

Creo que sería el refuerzo ideal de la Selección Olímpica que competirá en Tokio. Hay dos obstáculos claros para ello. Primero, su propio club, el Nápoles.

Luego, la Federación Mexicana de Futbol que, este verano, intentará reactivar el negocio de la Selección en los Estados Unidos. Se volverán a abrir los estadios en la Copa Oro y se requieren de estrellas llamativas para ello.

El mayor beneficiado por el nivel de Lozano podría ser Gerardo Martino. Tiene un futbolista de 90 minutos y más, dispuesto a dejar la piel en la cancha para no pasar desapercibido. Y es la cabeza de un tridente lleno de calidad y de emociones.

Lozano, El "Tecatito" Corona y Raúl Jiménez son la esperanza que tendrá la Selección Mexicana de cara al Mundial de Qatar. Que los 3 lleguen en su mejor forma posible le pueden garantizar al "Tata" la profundidad, el vértigo y la definición que se necesitan para ganar partidos.

El destino ha puesto en sus manos a 3 jugadores diferentes con respecto a la historia del futbol mexicano. Debe y puede aprovecharlos. El futbol mexicano, de cara al futuro inmediato.

Los Juegos Olímpicos, la Copa Oro, la Eliminatoria mundialista y luego el Mundial en Qatar parece tener una clara ventaja con respeto al pasado: tiene un futbolista distinto, un jugador "endemoniado" que, de los golpes y del dolor, genera sonrisas frescas y una alegría incesante.

Se llama Hirving Lozano y por algo le dicen el "Chucky".