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@Faitelson_ESPN

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Jaque...

Doce de los clubes más poderosos del contexto mundial del futbol han anunciado oficialmente lo que tantas veces parecía un rumor o una amenaza: una Liga propia, una "Superliga" que sólo admita a los más pudientes, a los de mayor fuerza, a los que concentran a las grandes estrellas del juego.

Encabezados por el Real Madrid (Florentino Pérez), la Juventus (Andrea Agnelli) y el Manchester United (Joel Glazer) el movimiento pretende promover, ejecutar y financiar su propia Liga de grandes clubes europeos, lo cual les permitirá tener mejores y mayores ganancias.

La UEFA da "patadas de ahogado" y amenazó con vetar de las selecciones nacionales y del Mundial a los futbolistas que tomen parte en esta Superliga. Es decir, en lugar de presionar a los magnates que están detrás de esta insurrección, han decidido presionar a los menos culpables, a los futbolistas. ¿Usted se imagina, acaso, un Mundial del futbol sin Messi, sin Cristiano Ronaldo, sin Zlatan Ibrahimovic, sin Salah, sin Pogba, entre muchos otros?

El único "motor" de este movimiento son los euros. El primer impacto significará que los integrantes de la Superliga se repartirán más de 3 mil 525 millones de euros procedentes de los inversores. Además, se estima se ingresarán unos 4 mil millones por derechos de televisión. Los 20 clubes (cuando se alcance esa cifra que será el tope) ganarán, con mínimo, unos 60 millones de euros por participar, y el ganador recibiría más de 250 millones, más del doble de lo que recauda actualmente el monarca de la Champions.

Finalmente, los clubes de la llamada "Clase A" europea se han dado cuenta de que son ellos quienes invierten y arriesgan más en el negocio del futbol y que son ellos los que tienen que participar más en las ganancias.

La UEFA ha revirado anunciando también que la próxima Champions sufrirá una transformación, aumentado de 32 a 36 equipos participantes y eliminando la fase de grupos por un torneo de todos contra todos.

Es evidente que el mundo reclama una postura más incluyente en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el futbol, y que esta decisión significa que los más poderosos quieren jugar -y hacer negocios- con los más poderosos, lo cual les permitirá tener un mayor control de las ganancias que genera el juego. Al final del día, Florentino, Agnelli y Glazer han entendido que ellos no necesitan de los clubes más "pequeños" ni del control o yugo de la UEFA-FIFA. Y que, si se unen, pueden repartirse el gran pastel de la economía mundial del futbol.

¿Usted cree que los dueños de estos clubes europeos no han visto con cierta desesperación el anuncio que hizo la NFL hace unas semanas? Una Liga local, con un deporte mucho menos popular que el futbol, logrando acuerdo por cientos de billones de dólares en derechos de televisión. Yo creo que ellos han entendido que de la mano de las autoridades futbolísticas no podrían elevar su negocio a esos niveles.

El "FIFA Gate" de mayo del 2015 puede ser apenas una " caricia" al orden del futbol internacional.

La realidad es que entre Florentino, Agnelli y Glazer han puesto en "jaque" a la UEFA y la FIFA y han amagado con darle un cambio extremo a la forma en la cual se administraba la competencia del deporte más popular del mundo. El futbol promete no ser el mismo de siempre.

Puede, seguramente así será, que estos cambios generen un alejamiento cada día más pronunciado del romanticismo y la verdadera esencia del juego, pero vivimos y vamos en otra dirección. Y los dueños del balón, los verdaderos dueños del balón, son ellos, los poderosos y a la vez codiciosos clubes europeos.