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@Faitelson_ESPN

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3 min
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Basta de llantos

Esto no es, probablemente, lo que merecemos, pero es lo que tenemos y no hay más.

Créame que, en un principio, me costaba trabajo esa aceptación y conformismo de nuestra realidad.

Siempre he pensado que cuando uno no está contento o satisfecho en un sitio debe tomar sus cosas y marcharse lo más rápido que pueda.

En ese sentido figurado, el futbol mexicano lo hizo. Huyó, escapó de esta mediocridad. Luego, regresó con las manos dobladas o, tal vez, estiradas para buscar el dinero que le significaba la vuelta a sus orígenes.

El América debe dejar de lamentarse y hasta de "llorar" cada vez que enfrenta el torneo internacional que le corresponde a los clubes del futbol mexicano jugar.

Éstas son "las reglas del juego" y no hay pretexto que valga. Debe salir a ganar y a levantar el trofeo de la Liga de Campeones de la Concacaf.

Primero fue su presidente deportivo, Santiago Baños, quien dejó claro el poco entusiasmo del equipo por afrontar el evento.

Luego, aquel juego ante el Olimpia hondureño, lleno de patadas y de indecisiones arbitrales.

Y la noche del miércoles, en Portland, ya en Cuartos de Final, reclamaron con vehemencia el arbitraje luego del agónico empate a uno ante el Timbers de la MLS. ¿Qué pretende el América? ¿Presionar al arbitraje? ¿Buscar una justificación por si fracasan en su intento por ganar el torneo?

Entiendo perfectamente bien todos los sinsabores que existen en esta área futbolística. La Concacaf no es el mejor lugar del mundo para jugar y crecer en el futbol.

Tampoco vi al América, como "buque insignia" del futbol mexicano -tanto por su valor histórico futbolístico como por su reconocida influencia federativa- hacer demasiado escándalo, como lo hace ahora, cuando el futbol mexicano tuvo que despedirse de los torneos de la Conmebol -Copa Libertadores y Copa América-.

Ése fue, sin duda, el mayor impacto negativo que ha sufrido el futbol mexicano a nivel de clubes y de Selecciones en toda su historia.

Alejarse del nivel competitivo, de la exigencia del sur del continente para refugiarse en la pobreza de su área geográfica futbolística.

Y en Concacaf, no es historia nueva, hay de todo: equipos de bajo nivel competitivo, futbolistas violentos, arbitrajes malos -yo no diría tendenciosos como los que se encontraban los equipos mexicanos en la Libertadores-, estadios y climas adversos.

Hay que encontrarle el gusto a la Concacaf porque nuestros dirigentes han planteado negocios en esta área del futbol. El desarrollo futbolístico que estaba al sur, tendrá que esperar o quizá, resignarse a perderlo para siempre.

Lo del América es increíble. Es el club que representa el poder histórico que ha existido en nuestro futbol. La influencia de la empresa que es dueña del América sigue presente en la administración del futbol mexicano.

Si por alguna razón el futbol mexicano regresó a la Concacaf es por decisiones donde los dirigentes del América y de la FMF convinieron que era mejor para la economía de la industria.

"Llorar" por las esquinas no sirve de nada.

Ya hemos "llorado" demasiado por lo que significó y lo que seguirá significando a futuro al alejamiento de la Libertadores y de la Copa América. Ahora estamos en Concacaf.

Es lo único que tenemos y hay que jugar e imponerse a todos los obstáculos. Si ello implica sufrir arbitrajes irregulares -por no llamarles nefastos- y/o a equipos que meten la pierna de forma exagerada, campos inapropiados, viajes en medio de la pandemia o de un calendario saturado, pues, entonces hay que prepararse para ello, superarlo basado en el mejor nivel futbolístico, en tu mayor calidad y experiencia y salir avante.

No hay pretexto que valga. Dejemos de "llorar".