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@Faitelson_ESPN

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Las formas...

Pude haber imaginado cualquier otro escenario, menos ése. Más allá de las 10 de la noche del domingo, un nutrido grupo de aficionados americanistas que ocupaban las tribunas superiores de la cabecera norte, se habían puesto de pie para aplaudir al grupo que caminaba por la rampa hacia los vestidores. Santiago Solari, al frente, extendía la mano derecha en todo lo alto para agradecerles.

¿Un entrenador del América se marchaba de la Liguilla siendo eliminado en el Estadio Azteca bajo los vítores y el reconocimiento de sus aficionados? Increíble, pero cierto.

El América es uno de los pocos -o quizá el único- que tiene dos formas de sintetizar su temporada: es campeón o fracasa. Claro, en este club, las formas siempre deben contar y es algo con lo que el América ha contado a partir de la llegada del ex entrenador del Real Madrid.

Un equipo que, primero, intenta jugar bien al futbol y que luego, y siempre, agrega una cuota de entrega incondicional. Ésa es la única fórmula que le agrada al exigente aficionado del América. Santiago Solari la tiene, tiene "la fórmula".

El América se ha ido de la Liguilla bajo la creencia inequívoca de que cuidó el estilo y jamás se dio por vencido. Al final, el Pachuca lo ha eliminado por una diferencia de goles como visitante, el primer criterio para desempatar una serie de esta fase de la Liguilla.

Algunas semanas después, hay que admitirlo: lo mejor que le ha pasado al América se llama Santiago Solari. Su parsimonia, su educación, su clase e, insisto, el estilo de futbol que le ha impregnado al club ha dejado satisfecho al americanismo. De paso, "nos tapó la boca" a muchos que suponíamos que, para suplir la época de Miguel Herrera, se necesitaba de un entrenador con mayores logros y conocimiento del club y del futbol mexicano.

Solari no sólo mantuvo al América en un espectro competitivo, también revalidó el nivel y la personalidad de un plantel, cuando parecía que las posibilidades de muchos de esos futbolistas se habían extinguido en las horas finales de la era del "Piojo". Solari los puso a jugar, les dio una forma, una dirección y una personalidad acorde a las necesidades del club.

El América firmó un torneo casi perfecto -tan solo superado por el Cruz Azul y perdiendo un juego en la mesa que ganó en la cancha-. El América se fue, es verdad, superado por un rival, pero jugando su futbol, intentándolo hasta el final y generando emociones al por mayor. Hacia el exterior, Solari también estuvo en el nivel que requiere este equipo. Cambió por completo la forma de comunicarse de un entrenador del América. No se metió jamás en ningún lío ni polémica. Contestó lo que tenía que contestar, lo demás, inteligentemente, lo dejó pasar.

La bandeja de fracasos del futbol mexicano estaba lista para recibir también al América, tal y como lo había hecho antes con Tigres, con Chivas, con León y con Rayados. Sí, puede que el América debe ser incluido ahí, pero bajo la reserva de que hay formas y formas de irse eliminado. El América de Solari escogió la que le corresponde a un "club grande".

Es indudable que desde el pensamiento y la doctrina americanista se fracasa siendo subcampeón, pero las maneras siempre deben contar en el futbol. Hay formas de ganar, de empatar, de perder y hasta de quedar eliminado. El América de Solari escogió una donde generó que sus aficionados les despidieran de pie, en medio de aplausos, la noche de un domingo en el sur de la Ciudad de México. Algo inconcebible.