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@Faitelson_ESPN

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'Pay per View'

El concepto, hace poco más de tres décadas, era tan impactante como gracioso: "Pay per View".

Y nos parecía tan remoto, tan frío, tan lejano, a años luz de nuestra realidad, existencia y hasta cultura. El tiempo nos ha alcanzado. La televisión abierta se resiste, pero cae. La señal restringida apunta hacia nuevos horizontes y ha llegado el momento estelar de los "contenidos".

Quien tenga los "contenidos", los derechos, los podrá vender a su antojo en el nuevo universo de canales que la tecnología ha generado y todo ello, mientras el aficionado hurga en su bolsillo para tener que escoger, para ser selectivo entre lo que quiere ver y lo que no puede pagar.

Hace algunos años nos parecía ofensivo pagar por ver un evento deportivo en la televisión. Recuerdo bien los días que en que corríamos al bar o al restaurante de la esquina para seguir la carrera del legendario boxeador Julio César Chávez pero, en general, y en un país como el nuestro, el deporte siguió siendo una alternativa que los mexicanos tenían a su alcance con sólo apretar un botón.

Vivimos, poco a poco -nunca de manera total-, la transformación de la televisión abierta a la televisión restringida o de cable, donde ya había que agregar un pago extra para acceder a canales que tenían en exclusiva un evento deportivo de interés masivo, tal y como ocurrió anoche, en el inicio de la final del futbol mexicano.

Y, sin embargo, el juego de vuelta de esta misma Final -Cruz Azul vs. Santos- se podrá seguir el domingo por dos canales de la televisión abierta, completamente gratis.

Los tiempos han cambiado y siguen cambiando a la velocidad de la luz. Dentro de unos meses tendremos que pagar la suscripción de una plataforma para poder acceder a los muy gustados y seguidos juegos de la Liga de Campeones de Europa.

La famosa Champions pasó de la TV abierta a la restringida y ahora llegará a un sistema diferente. Vivimos en la época de los "contenidos" y esos "contenidos" serán vendidos por quienes tienen los derechos.

El acceso al aficionado dependerá de que pague por verlos. Veremos, también, cómo se desarrolla el fenómeno. En los noventa, insisto, en el único ejemplo tangible masivo que tuvimos en México, en los días de Chávez, buscábamos algún restaurante o bar para ver la pelea y al final, terminábamos pagando más o menos lo mismo que costaba tenerla en nuestra televisión.

Los ratings, los niveles de audiencia, se habrán quedado en el pasado y ahora, "la batalla" se concentrará en captar más suscriptores, tal y como ocurrió, en su momento, con la televisión de cable o satelital. El problema principal sigue siendo la situación económica de un país como México, donde un gran sector de la población -el mayoritario- sigue teniendo prioridades muy por encima del pago de un evento deportivo.

Y quizá pueda hacer un esfuerzo para tener una señal, la suscripción de una plataforma, pero si el futbol viene por una, el boxeo en otra, el basquetbol en una diferente, el futbol americano por allá, el tenis por acá y en el futuro el Mundial y los Juegos Olímpicos también, entonces ya no será tan fácil, ni barato o accesible, ser aficionado al deporte.

Los tiempos del "Pay per View", aquellos que parecían remotos, lejanos, imposibles para nuestro país, nos han alcanzado.