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@Faitelson_ESPN

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Basta de complejos

Para el mexicano, el futbol siempre ha sido una cuestión que involucra más que un juego y una pasión.

Ésa es la única explicación posible al escándalo que siempre antecede a la posibilidad de que un futbolista no nacido en México se vista con la camiseta verde -o la negra o la fucsia, o la que sea- y represente al futbol del País.

Rogelio Funes Mori es un mexicano más y como tal, y ante las reglas de FIFA y de la FMF, puede ser llamado a la Selección.

Lo increíble del asunto es que, de forma, quizá, inconsciente, el yo diría, el aficionado y el crítico mexicano, siempre antepone un juicio diferente al tratarse de un naturalizado.

Es casi una reacción Instintiva: "Es que hay mexicanos que están esperando su turno de ser llamados...". "Es que él no ha respondido en las Liguillas...". "Habrá que ver la temporada que tuvo...". "No es un futbolista que responde bien ante la presión...". "Esperemos a ver si en realidad responde a lo que se necesitan para jugar por México...". Ya, desde ahí, puede que sin quererlo existe una postura xenófoba o discriminatoria.

Funes Mori ha convertido más de 120 goles desde que llegó a Rayados en el 2015. Es el futbolista del Monterrey con más anotaciones en la historia. Ha levantado títulos y ha sido un jugador extraordinario. Ha decidido echar raíces en México y ha hablado directamente de su deseo de representar a México. Punto.

Lo demás se puede confundir con un asunto nacionalista, patriótico o mejor dicho "patriotero".

Si Gerardo Martino lo decide así, Funes Mori va a representar al futbol de México, no a la Patria, ni a la Bandera ni al Himno Mexicano.

Simple y sencillamente a una actividad como el futbol -podría ser la música, las matemáticas, la medicina, la pintura- , y para ello, él ha demostrado, nos guste o no, habilidades extraordinarias.

El momento justo de la posibilidad del llamado de Funes Mori ocurre en medio de un "revolucionado" ambiente alrededor de la Selección.

Primero, se perdió con Estados Unidos la Final de la Liga de las Naciones -cosa que enfurece en su orgullo al futbol mexicano- y en medio, también, de un asunto tan complejo como el extraño alejamiento de Javier "Chicharito" Hernández por temas que aparentemente no tienen que ver con la cancha.

A ello, agreguemos la noticia de ayer de que Santiago Ormeño, que ha tenido un par de buenas temporadas con el Puebla y que ha sido vendido al León, fue llamado por la Selección de Perú para la Copa América.

Todo ello puede colaborar en hacer todavía más enredado el llamado del delantero de los Rayados.

La realidad es que Funes Mori es un futbolista sobresaliente y que más allá de su buen o mal momento, es un elemento totalmente apetecible para la Selección.

A partir de ahí, debemos dejar nuestros traumas y complejos. Funes Mori es mexicano. No hay mexicanos ni de "primera" ni de "segunda". Sólo hay mexicanos. Y superado eso, es un delantero de grandes condiciones que la selección podría aprovechar en estos tiempos de incertidumbre ante la lesión del estelar Raúl Jiménez.

Entiendo que para el mexicano el futbol es algo más que un juego y una pasión.

Es un asunto de orgullo, pero recordemos que esto es futbol y no nos hace más o mejores mexicanos.

Es un juego, un entretenimiento y tenemos que contar -bajo las leyes y reglas que se establecen, claro- con los que mejor lo puedan hacer.