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@Faitelson_ESPN

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Nacho, 'El Valiente'...

Al final del día, él ha sido coherente con lo que pregona en la cancha: vamos para adelante, tomemos riesgos, persigamos el sueño, podemos ganar o perder, pero debemos intentarlo...

En las fichas del juego de la "lotería" del futbol mexicano aparece la imagen de Ignacio Ambriz cuando el llamado "gritón" anuncia que se ha destapado la tarjeta de "El Valiente".

Unas semanas después de anunciar que no aceptaría una oferta de renovación con el León que, todavía, en ese entonces, era el campeón reinante del futbol de México, Nacho Ambriz ha tomado el camino que pocos o ningún entrenador mexicano acepta tomar. El reto de tratar de ir dirigir a un futbol de mayores dimensiones. ¿Cómo se tiene que hacer? ¿Cuál es el paso a seguir? Muy "simple": rebajar tus pretensiones económicas y, sobre todo, "comerte" el orgullo y aceptar un trabajo en la segunda división de España después de dirigir a uno de los mejores clubes de la época en el futbol mexicano.

Cualquiera puede levantar la mano y decir: "Yo también lo hubiera aceptado", pero primero hay que pasar por el proceso que ha logrado Ambriz, presentando un equipo que juega bajo una idea, ganando títulos y ubicándose como uno de los mejores directores en el futbol doméstico, A partir de ahí, hay que armarse de valor, dejar una "zona de confort", desprenderse de las inseguridades y buscar en el mapa la ciudad o el pueblo hacia donde te diriges. La apuesta por crecer tiene sus sacrificios.

Ambriz no ha hecho lo que la mayoría de los entrenadores mexicanos hacen. Él entendió que su ciclo en León estaba completo. Rechazó una muy suculenta oferta por renovar. Amagó con la posibilidad de dirigir a una Selección -Costa Rica- y hasta se embriagó con la idea de ir a un Mundial, pero luego entendió que ese no era el camino, que debía seguir las bases de su formación. Y acudió a las enseñanzas de su "maestro" Javier Aguirre, quien veinte años atrás admitió un trabajo con uno de los peores clubes de la primera división española, el Osasuna, al que llevó a sitios de alta competición. Y a partir de ahí, apareció el Huesca.

La mayor parte de los entrenadores mexicanos no se atreven. Viven en un círculo, virtuoso para ellos y vicioso para el futbol mexicano. Cuando pierden su trabajo, se quedan en casa, jugando golf y a la espera de que suene el teléfono del agente o del promotor con el contrato que sigue.

Celebro la cruzada de Ambriz. Terminará generando un beneficio para su propia carrera y también podría ser un ejemplo para otros entrenadores en nuestro juego. Quedarse en casa no es la solución de nuestro futbol. Viajar, arriesgar, aprender, tomar experiencia, ganar, perder, intercambiar conocimientos en un nivel mayor del juego puede terminar siendo la llave de un crecimiento en el nivel futbolístico.

Nacho, "El Valiente", el entrenador que, por perseguir un sueño, es capaz de sacrificar lo que sea...