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@FJG_TD

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La fantasía del futbol inglés

El partido de ayer en Anfield Road fue equivalente a ver ballet en el Teatro Bolshoi o una ópera en La Scala de Milán: arte puro.

En una biografía recién publicada, Arsene Wenger, el gran profesor que dirigió al Arsenal durante 22 años, dijo que la primera vez que fue a un partido en Inglaterra a invitación del recién fallecido Gerard Houllier, entendió por qué este deporte nació ahí.

Lo que ofrecieron ayer el Liverpool y el Tottenham obedece a esa misma expresión: futbol al más alto nivel.

La velocidad, técnica, estado físico y calidad que en cada uno de los jugadores existe, se combinaron para ofrecer un espectáculo frenético.

Y dentro de las cualidades de uno y otro, se apreciaron claramente dos formas de jugar opuestas. Ninguna mejor que la otra. Sólo diferentes.

Tottenham es el mago del contragolpe y Liverpool apuesta por un juego de mucha mayor posesión.

El coreano Heung Min Son podría correr en Tokio los 100 metros planos y dar una sorpresa.

Autor del gol del empate momentáneo es uno de los puntales del equipo de Mourinho, poseedor en conjunto de una ferocidad para atacar el balón y resolver rápidamente qué hacer con él, que da gusto.

Del otro lado, el Liverpool campeón de Europa el año pasado y del mundo y de la Premier en el que está por terminar, ha logrado hilvanar 66 partidos de Liga sin perder en casa y el liderato de la tabla que justo peleaba codo a codo el Tottenham, hoy relegado al segundo sitio a consecuencia de la derrota de dos a uno.

Pese a toda esta numeralia de oro, Tottenham tuvo más llegadas, mejores posibilidades y menor puntería. Por eso perdió el partido al minuto noventa por un gol de Firmino a cobro de un tiro de esquina.

Las conferencias de prensa dieron tema para seguir hablando: Mourinho reclamó la manera en que Klopp se comportó con el cuarto oficial -algo que el "Turco" Mohamed hizo notar en el Mundial de Clubes- y dijo que perdió el mejor equipo en el campo.

El alemán no estuvo de acuerdo, y a otra cosa. Cada quien defendió su estilo futbolístico.

La Premier tiene un atractivo adicional que se repite en varias de las actuales ligas de Europa: está sumamente competida.

Entre el nuevo líder Liverpool y el sexto lugar -Chelsea- hay sólo seis puntos de diferencia. Esa misma distancia es la que hay en España entre el Atlético de Madrid y el Barcelona; en Alemania el líder Leverkusen tiene al Bayern Munich y al Leipzig a un solo punto de distancia y en Italia son cinco unidades las que separan al Milán del quinto sitio que es el Sassuolo.

En Francia sucede algo parecido. Lille es líder y Montpellier ocupa el lugar número cinco con sólo seis puntos menos. Pero la Premier con su equilibrio, intensidad, aroma y clase, ocupa sin duda el primer sitio de todas las ligas del planeta.

La muestra de ayer fue simplemente exquisita.