@FJG_TD

jueves 7 ene. 2021

Guardianes en pie

Cada inicio de torneo esperamos, como si fueran los Reyes Magos, que los clubes nos traigan regalos fantásticos.

Pero igual que al mundo entero, a los tres personajes alumbrados por la estrella de Belén les llovió sobre mojado en el 2020 y no nos pudieron traer lo que otras veces.

El futbol tiene un curioso efecto en la percepción popular: parecería ser indestructible.

Y entonces -se piensa- no puede resultar afectado aunque las empresas estén quebrando como piñatas, el desempleo alcance cifras críticas y, en general, la vida se haya puesto mas difícil para todos.

Se leen y escuchan referencias ácidas sobre lo poco que se movió el mercado para el Guardianes 2021: no existieron fichajes bomba, nombres espectaculares, ni sacudidas mediáticas en los clubes de la Liga MX.

Eso equivale a voltear al cielo y reclamarle a los hombres del camello, el caballo y el elefante que no hicieron nada para desaparecer la crisis y colmarnos de regalos. ¿No son para eso Reyes Magos?

Ellos, al igual que la economía futbolera, no son inmunes.

En mayor o menor medida, los equipos se han visto severamente afectados porque todo el ecosistema trata de recuperarse de los daños de una pandemia que ni siquiera ha terminado.

La falta de público en los estadios representa más o menos el treinta por ciento promedio de ingresos no recuperables en el presupuesto de los clubes, los patrocinios disminuyen o tratan de renegociar porque las empresas tampoco disponen de los mismos recursos y hasta una posible venta de jugadores al extranjero se detiene porque en todos lados se cuecen habas.

Las audiencias de televisión han disminuido ligeramente respecto a años anteriores y eso se atribuye al decremento de calidad del torneo pasado.

Pero sucede que en todo el mundo, incluyendo a Estados Unidos con una calidad de excelencia en la NFL, la NBA y las Grandes Ligas, se padece el mismo impacto. La gente está preocupada hoy por otras cosas y atiende un poco menos la oferta deportiva.

Además de ello, las ausencias por lesión, dado que no se hizo pretemporada, y las bajas recurrentes por casos positivos de Covid-19 cada fin de semana, afectaron claramente la estabilidad de muchos equipos.

Los clubes, como las empresas, no reciben estímulos fiscales ni apoyos gubernamentales. Se rascan con sus propias uñas y la buena noticia es que todos han resistido el embate.

Los planteles se han mantenido en términos generales y a través de préstamos y ventas en el mercado local, ha sido posible un retoque.

La Liga MX tiene un buen nivel y habrá de mostrarlo a tope conforme las condiciones vuelvan a la normalidad esperada.

El futbol, que no es indestructible, merece la misma mirada generosa con que debemos despedir esta vez a los Reyes de Galilea.

Buen intento hicieron ambos.