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@FJG_TD

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Romance sin besos

Cuando uno va al cine a ver una película romántica, no es que cuente los besos que se dan los protagonistas durante la cinta, o los tiros que hay en una policiaca para saber si es buena.

Pero es un hecho que cuando atendemos un partido de futbol, estamos a la espera de algo que nos emocione.

En los siete primeros partidos de la segunda fecha, cuatro equipos dispararon solamente dos veces a la portería: Cruz Azul, Toluca, San Luis y Tijuana.

Cuatro más lo hicieron tres veces: Monterrey, Necaxa, Juárez y Puebla. Mazatlán solo una, y la fiesta la pusieron Chivas -con seis- y Santos Laguna con siete. Pumas con su goleada ofreció el premio mayor.

Del porcentaje de efectividad ya hablaremos otro día.

Divertirnos con el futbol tiene sus salvedades: ya decían Manolo Lapuente y Miguel Mejía Barón, dos de los técnicos más destacados de la historia, que a divertirse, al circo.

Se entiende la postura porque si además de pretender ganar su partido de cada ocho días, los entrenadores tuvieran que ocuparse de agradar a la vista, los echarían más seguido.

Queda claro entonces que dos cosas tienen que ver con el éxito de la oferta hacia el espectador: el diseño del propio deporte y la perfección de sus ejecutantes.

Un estudio reciente en la NFL publicado por el New York Times revela porqué se están marcando más puntos que en las anteriores 100 temporadas de la Liga.

Uno de ellos, es que los quarterbacks hoy son más rápidos, elusivos y versátiles: han evolucionado. Patrick Mahomes es el ejemplo más reciente de una generación que está revolucionando el juego.

Ese cambio, se apunta, obedece a que en el futbol americano colegial, se está trabajando con esa intención. Nada es casual.

Las reglas han cambiado a través del tiempo para favorecer un mayor espectáculo, pero también sus jugadores son más completos y están preparados para competir de esa manera.

¿Alguien se aburrió en los partidos que ha tenido la postemporada de la NFL?

Vale la pena tener más referencias sobre el futbol: el Bayern disparó nueve veces a puerta en su partido del fin de semana, el Inter de Milan y el Tottenham cinco, y el Liverpool y el PSG, tres.

El poder de estos planteles encumbrados del futbol internacional es innegable, pero en promedio, el número de disparos a gol por partido son parecidos.

No es esa es la única medida de calidad en el futbol, pero sí equivale a los besos de las películas románticas o a los tiros en las policiacas: básicamente a eso vamos.

Los múltiples penales fallados en la jornada de la Liga MX equivalen a colocar el beso en la almohada o el tiro en el techo.

Pocos disparos, pocos goles.

Alguien tiene que pensar en el diseño de lo que viene para que el cliente no se aburra, porque con partidos de cinco tiros a gol, es a veces irremediable dormirse en la butaca.