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lunes 8 feb. 2021

Tigres: para que quede claro

La victoria es un árbol frondoso de muchas ramas que da sombra a varios puntos a la vez.

Puede saciar la insolación de los complejos que dividen, como ese que quiere oponer al futbol regio con el resto de la geografía nacional, en lugar de sumarlo como una de sus piedras preciosas.

Es una señal para los detractores de la Liga MX que ciertamente tiene muchas cosas que corregir, pero también un número superior de ellas que preservar.

Pero lo más importante de todo es que los Tigres derrotaron al Palmeiras con una autoridad tal, que no dejaron duda sobre su manera de jugar, la calidad de sus futbolistas y la sabiduría de su dirección táctica.

Para muchos televidentes en el mundo será novedad saber que André-pierre Gignac, perdido en el radar del futbol de alto nivel, comanda hace cinco años a un equipo que en México es una potencia y que lo único que necesita, como varios más, es la oportunidad de mostrarse en un escenario de gran tamaño.

Sin contar ya con la Copa Libertadores ni con la América, -enormes conquistas directivas del pasado perdidas en el presente-, el futbol nacional tiene que conformarse con participar en las Copas del Mundo, llevarse el trofeo obligado de la Copa Oro y poco más que eso.

Ver el futbol desplegado por los Tigres generó una sensación parecida a las de los grandes días de la Copa América de Ecuador o ese duelo contra Italia en el 2002: daba gusto su futbol colectivo, el peso de cada una de sus líneas y el valor individual de todos, destacando el francés mosquetero, Luis Quiñones y Javier Aquino, además de una cintura que Rafael Carioca y Guido Pizarro ejecutaron con calidad de concertistas.

Palmeiras fue cayendo en más y más desesperación por no poder quitarle el balón al rival.

Mientras Tigres mantuvo a su once inicial casi todo el partido, los brasileños hacían cambios como monedas que se ponen en las maquinitas de apuestas en Las Vegas esperando que la siguiente fuera la buena sin lograrlo, hasta que se les terminaron las dos cosas: las monedas y el tiempo.

Participar en un evento de FIFA no es lo que da prestigio, sino ganar partidos importantes dentro de ese marco.

El equipo regio lo logró y espera a su adversario para la Final del jueves, deseando que sea el Bayern Múnich, lo que supondrá otra oportunidad dentro de la gran vitrina que ya le vio ganar dos veces.

Que cada quien haga posar la sombra que proyecta este triunfo donde le acomoda; alcanza para ello.

El logro nunca antes conquistado nos recuerda que hay equipos mexicanos que hace mucho van por buen camino y hoy nos representan como futbol -más allá de las palabras necias- y al de una región vista siempre por encima del hombro.

Se aproxima una aplanadora alemana a la que Tigres sabrá competirle con argumentos de equipo importante. A ver de a cómo nos toca.