FutbolFeed

@FJG_TD

·
2 min
A
A

El día del Tigre

Tigres va a jugar su "quinto partido", expresión clásica del todo o el nada.

Nos hemos acostumbrado, por haberlo conseguido solamente en el Mundial 86, que esa es la metáfora de gloria o fracaso, de llegar a la cúspide o caer al vacío en el intento. Como si ese juego resumiera la razón de ser de toda una generación.

En Qatar, la amplificación de los méritos del Tuca y su banda son justificados, bienvenidos, gozosos. Cosecha aplausos por su juego en el concierto internacional.

Pero ganar o perder contra el Bayern Múnich, - el mejor equipo del planeta en la actualidad- no marcará un antes y un después de los Tigres porque al día siguiente la vida seguirá su curso.

Con un trofeo inconmensurable en sus vitrinas si lo gana o con la ilusión de haberlo intentado en caso contrario, pero con la obligación de seguir escribiendo su historia todos los días, como lo ha hecho de manera triunfal en los últimos diez años particularmente.

Si puede ganar o no el Mundial de clubes es algo ya muy hablado, escrito y soñado. Si aumenta su tamaño, importancia y peso en el concierto nacional, también.

Poniendo a Tigres en el escenario ideal, venciendo al invencible en un torneo de FIFA, entregaría a su afición y al futbol mexicano un regalo inesperado y maravilloso que tendría que festejarse desde ese momento hasta el inicio del siguiente partido contra Cruz Azul. Tigres sería más famoso de lo que es, pero no mejor de lo que ya ha mostrado.

Pero si el saldo final lo llevara a la derrota, las cosas tendrían que ser vistas inversamente proporcionales: no podría pasar inadvertido lo que ya hizo al llegar a la Final, ni podría ser desestimada su calidad como uno de los mejores planteles del Continente.

La sorpresa de quienes hoy le aplauden en el extranjero obedece a su ignorancia: la falta de difusión y no de calidad, es la causa de no ser conocidos en el mundo del futbol porque somos una melodía que suena solo de fondo aunque sea buena, aunque tenga gran ritmo, aunque tenga esas buenas historias que contar.

Remediar eso es precisamente el favor que Tigres le puede hacer al futbol mexicano: actuar dignamente, ganar si es posible y subir el volumen para que más gente decisiva en el orbe voltee a ver nuestra liga, cuyo único gran paso al frente sería abrirse realmente las puertas del mercado internacional.

Ese es el posible primer paso de la construcción de un legado: llamar la atención, pegar el grito y cambiar la percepción que el mundo, -incluyéndonos nosotros mismos- tiene acerca de lo que somos.

Esa sería la mejor manera de cambiar la historia, más allá de un triunfo que no por esperado, sería menos efímero que el de todos los que lo han gozado.