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@FJG_TD

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A punto de réquiem

Si el futbol fuera box, el Barcelona ya no sería un peso completo.

Conforme han pasado los años le pesan los brazos y le cuesta mantener la guardia arriba ahora que ya que se acostumbró a estar con la espalda contra las cuerdas.

Y es que las piernas tampoco le responden y recibe felpas más seguido de lo que un club de su estatura se puede permitir.

París, Roma, Liverpool y Lisboa -con los ocho con que lo fulminó Bayern- son muchos antecedentes negativos que no hacían pensar, sin embargo, en una debacle en casa de la magnitud de un 1-4.

Hay marcadores inexplicables pero éste no lo fue.

El París Saint Germain, tan ansioso de triunfos que valgan la pena y de conquistar la Champions que el Bayern le quitó del alcance en la Final pasada, mandó en el Camp Nou desde el primer momento.

Los franceses le quitaron la pelota desde el vestidor para paseársela por los enormes espacios que permitió un club especialista hasta hace un tiempo en no dejar disponible una sola rendija.

Las luces de auxilio buscaban a Messi para volver a encargarle el milagro imposible.

Desgastado, sin un engranaje que lo protegiera para poder echar mano de sus innegables virtudes, fue uno más cuya flama se fue apagando mientras se hacía mayor la de Mbappé, el nuevo candidato a sucederlo ante las reiteradas ausencias de Neymar, quien en tres años y medio se ha lastimado 10 veces y faltado a casi el 40 por ciento de los partidos que su equipo ha disputado.

El veloz francés, autor de un triplete, ya había marcado 100 goles a los 19 años de edad y ahora con 22 se ha confirmado como el botín que cualquier club-tiburón desea llevarse. Parecería ser el líder de la nueva generación.

La prensa española habla de que Messi abdicó al trono para asistir a la coronación del nuevo rey, en ese afán tan mediático de adelantar vísperas y borrar inmortales de un plumazo.

El caso es que en el polarizado ambiente blaugrana se especula sobre lo que viene porque hay terreno fértil para hacerlo: el añorado pasado de un plantel roto en el presente e insuficiente para un buen futuro, hace girar toda la estructura, empezando por unas elecciones que sucederán en el peor momento.

El PSG no alienta confianza porque ha perdido ventajas increíbles desde que se convirtió en protagonista de la Champions.

Pero aun así es favorito para ganar también el juego de vuelta porque el Barcelona está hecho añicos y la respuesta no es cuestión de voluntad, sino de capacidad.

El Parque de los Príncipes desea verlo tendido en la lona para terminar de romperle el corazón a Messi, a quien le ofrecerían refugio en cuanto termine su contrato.

Para evitarlo, el Barcelona tendría que aumentar sus kilos en la báscula para tratar de volver a dar el peso. Difícil que lo haga cuando acumula tanta anemia.