FutbolFeed

@FJG_TD

·
2 min
A
A

Gerardo nos dejó un espejo

No se sabe cuántas cosas hay en la maleta que empacamos el último día.

Nada material, está claro.

Pero el amor por la familia, las costumbres que nos hicieron felices, los aprendizajes que se fueron acumulando y todo aquello que nos apasionó, deben estar contenidos en algún bolsillo de ese espíritu que -muchas religiones afirman-, se va a vivir a algún lado.

Uno de los pensamientos sonoros de César Luis Menotti dice que el futbol es una excusa para ser feliz.

Eso es verdad. Hay equipos que producen ese sentimiento con más frecuencia que otros, pero el ser humano pertenece a muchos afectos y sabores durante su vida y eso es en si mismo uno de los sentidos de la existencia.

Los logros obtenidos, los obstáculos vencidos, las caídas que dolieron, la música escuchada, los libros leídos, las películas vistas, los goles festejados.

Todo eso es parte de lo que acumulamos en la vida sin tener que ver con logros materiales.

Lo que inspira el deporte, la admiración por sus figuras, la esperanza por el triunfo rotundo que tal vez nunca llegó pero que fue tema de conversación durante horas incontables son partículas vitales que hicieron grato el pasaje.

Ayer se fue de este mundo Gerardo Valtierra.

Colega, cómplice y compañero en una larga época de nuestra aventura en la radio.

Luego se fue de corresponsal a España y hubo reencuentro en etapas más complejas años más tarde que no impidieron hablar de goles, de periodismo, de la escualidez permanente de su Atlante tan querido y frágil de los últimos tiempos, que pocas veces le dio motivos para tanto amor. Pero eso también es pertenecer.

Y hablamos de sus hijas, de sus planes, de todo eso que la sangre de un comentarista sabe que corre por sus venas hasta el último instante.

En la partida de Gerardo, sobreviviente del sismo del 85 porque pudo refugiarse bajo un escritorio, encuentro de nuevo esa tragedia que tememos todos en común porque millones de personas están siendo llamadas a la otra vida antes de tiempo.

Por lo menos es lo que se percibe desde este mundo terrenal y tan incomprensible, que nos tiene a todos jugando a la ruleta rusa con un virus que elige sin piedad y al azar a quien atacar y de qué manera.

Gerardo se suma a una lista cada día mayor de personas cercanas y queridas que dejan un vacío invencible.

Imposible saber si se llevó ese bolsillo metafórico lleno de esos recuerdos periodísticos, futboleros y apasionados junto a lo más importante, que es el corazón de los suyos.

Le seguirán dedicando sus esfuerzos y logros cuando se repongan del brutal golpe asestado.

Gerardo nos deja un espejo más en el qué reflejarnos: disfrutemos todo lo que tenemos al alcance con toda la intensidad de que seamos capaces, mientras la vida nos sea concedida.