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@FJG_TD

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El hombre que devora rivales

Si fuera un personaje de película de terror, Pep Guardiola sería un monstruo elegante -pero monstruo al fin -que se alimentaría de manera insaciable de victorias.

Eso es lo único que le mantendría con vida, y no le importaría el tamaño de rival al que extraerle con sus colmillos los puntos del cuerpo: pequeño, mediano, archi enemigo, de estatura internacional... lo único importante es ganarle a quien se le atraviese en el camino.

Habiendo sumado 20 victorias -21 con la del pasado martes-, Pep lanzó la amenaza a sus futbolistas: quien crea que la tarea ya está hecha, pagará con su salida del equipo titular del Manchester City.

Entre las cualidades que ha desarrollado ese monstruo-entrenador está la intuición -según reconoce él mismo- con la que determina con la ayuda del olfato, a los que está dispuestos a mantener el apetito o bien a bajar los brazos.

Con un plantel que según Transfermarkt tiene una inversión de más de mil millones de euros, Guardiola trabaja diariamente para mejorar todo lo que es susceptible de ello: que los derechos le peguen más con la zurda, que las gambetas se ensayen para mejorar el desempeño, que se ensaye el cabeceo...

Puede sonar obvio, pero es cierto: si mejoran las individualidades, mejora el equipo.

Así que este insaciable ser, cuyo equipo tiene 12 puntos de ventaja sobre el segundo lugar y está vivo en los cuatro torneos cuyo trofeo está en disputa, dice necesitar entre 8 y 10 triunfos más para asegurarse de relevar como campeón al Liverpool y seguir peleando cosas.

No todos los partidos del City son espectaculares. Algunos de ellos le cuestan mucho trabajo y seguramente el del domingo contra el Manchester United será uno de los más duros.

Pero de cualquier manera, esa búsqueda de perfección en los equipos que ha dirigido Guardiola es la que llama a asomarse al televisor cada vez que juega porque hasta en los malos momentos es fiel a la convicción de tratar la pelota con respeto y categoría, y de entrenar a los suyos por lo tanto, con la mayor exigencia que permita vivir cerca de ese estado de gracia.

Por esos misterios que tiene la vida, a la misma hora en que el City peleará el choque de trenes en Manchester, el Barcelona de sus amores - envuelto hoy entre el escándalo y el ridículo extra cancha- estará celebrando una elecciones que le cambien la cara sucia que con histórica frecuencia enseña.

En otras palabras, mientras el técnico come-rivales estará engulléndose tal vez a uno de los más deliciosos postres que se le pueden presentar, en Cataluña habrá otro espécimen capaz de devorarse a sí mismo tratando de salvarse en un ejercicio de auto ayuda.

La liga española, calendario en mano, le da aún tiempo para intentarlo.