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@FJG_TD

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La banda tiene jefe

La cabeza de Jaime Lozano está llena de información.

No solamente es la acumulada durante el año de espera que transcurrió para iniciar el Preolímpico desde la banca. Los datos provienen de mucho tiempo antes.

Jimmy siempre se ha fijado muy bien en lo que ha hecho y en el entorno que le ha rodeado.

Se autoproclamó hecho en CU, dio dos vueltas olímpicas con Pumas, jugó con la Selección dos Copas América, fue olímpico en Atenas 2004 y supo lo que es quedar fuera de la convocatoria de un Mundial cuando se había ganado el sitio y se hizo técnico.

Verlo festejar en rueda como un jugador más tras el triunfo en penales sobre Honduras ya con el boleto a Tokio obtenido desde la Semifinal, lo muestran como es: proviene de una familia amorosa y lo replicó desde que fundó la propia.

Jaime es cercano, cálido y al mismo tiempo serio con la manera en que estudia, aplica sus conocimientos y logra un ambiente inmejorable en un grupo que lo aprendió a respetar y querer. Eso en el futbol no siempre se logra.

Macías aceptó estar en la banca, Mozo dejó de ser titular desde el segundo partido para regresar hasta la Final, Jurado respondió para tomar el lugar del lesionado Malagón, Cervantes fue un bastión en el medio campo, Charlie Rodríguez confirma su calidad ascendente donde no solo Córdova da conciertos y Uriel Antuna fue decisivo para un equipo que hace soñar.

Jaime no solamente ha obtenido junto con la Federación el boleto a Tokio, sino que metió al taller de reparaciones a futbolistas que necesitaban un ajuste de motor.

José Juan Macías, Vega y Antuna han sido hojalateados, pintados y pulidos. Así regresarán a Chivas: llenos de confianza, orgullo y esperemos que también de esa humildad y respeto al trabajo que Lozano contagia a los suyos.

No importa que haya sido a nivel Sub 23. Llenar los pulmones de aire nuevo hace bien para exigencias mayores.

Víctor Manuel Vucetich, a quien relevó en Gallos en 2017, sabe que el técnico de la Sub 23 cumplió con uno de los cometidos de su puesto: regresar lo prestado con un valor añadido.

Sucederá lo mismo con otros jugadores que se mostrarán en sus clubes durante lo que queda de temporada, peleando a todo lo que da para preservar su lugar en el plantel olímpico.

Cuesta trabajo renovar el carrusel de técnicos y la tarea de Lozano pone una solicitud en la mesa para que el futbol crea en él para cuando pase el compromiso y quede libre en un mercado de puertas condicionadas para los nuevos aspirantes.

Tal vez Jaime Lozano, con ese alud de datos en el cerebro que ha sabido sintetizar y aplicar para que sus jugadores entendieran qué y cómo se estaba buscando, sea el botón de muestra que no se nos olvide cuando vengan los tiempos de crisis que siempre tiene el futbol.

Jaime Lozano parece un hallazgo, pero ya estaba.